2/12/16

5 Regalos para viajeros (II)

Se acercan esas fechas en las que más regalos hacemos y en la que más regalos esperamos recibir. Seguro que tienes mil regalos que te gustarían que te hicieran, pero las ideas van faltando cuando somos nosotros los que tenemos que pensar el regalo. Con suerte tendrás que hacer un regalo a alguien viajero. Desde aquí te digo que te ha tocado uno fácil. Con cualquier cosa que lleve un avión o un mapa seguramente triunfes. Pero, ¿te has quedado sin ideas? ¿No sabes qué regalar? No te preocupes, hoy quiero darte 5 ideas con distintos precios, que junto con los 8 regalos para viajeros que escribí hace un par de años tienes ya 13.
regalos viajeros

Lámina de viajes de Trópico Polar

Como te he dicho antes, a los viajeros nos gusta cualquier cosa que tenga un mapa. Hace unos día me topé con Trópico Polar - Viajes Ilustrados. Han abierto una tienda con tres láminas preciosas: el mundo, Groenlandia y mi nuevo consentido, Madagascar. Por 10€ puedes conseguir cualquiera de estas tres a través de su tienda en Etsy. Bonitas ¿verdad?

Lady Lux: accesorios Wanderlust

Si estás pensando hacer un regalo a una amiga a la que los viajes le vuelven loca, Lady Lux tiene una amplia colección de accesorios para viajeros llamada Wanderlust (buen nombre). Hay también algúna sudadera o camiseta para chicos, pero en general creo que encaja más con un perfil femenino. A mí me enamoró el reloj con el segundero de avión.

Saco sábana

Hace ya un par de años que saqué el saco de dormir de mi mochila y lo reemplacé por un saco sábana si mi destino no lo requiere. En muy contadas ocasiones había utilizado el saco, ya que casi siempre hay una manta cuando se necesita. Así que decidí prescindir de él y de su peso y lo cambié por algo que abulta y pesa mucho menos: el saco sábana. Usando las millas de Lufthansa me cogí la que tenían en el catálogo: cocoon azul de seda. Esta marca es cara y el que tengo yo vale unos 80€. Pero nuestro querido Decathlon tiene alternativas más económicas.
sábana saco

Principalmente lo uso cuando tengo que dormir en sitios en los las sábanas o colchones no son muy de fiar. En Madagascar lo usé durante el viaje por el río Tsiribihina (los colchones para dormir en las tiendas de campaña no eran los más limpios del mundo)  y en algún hotel más.

Funda impermeable

Una funda impermeable es de gran ayuda si hay posibilidad de que los documentos importantes (pasaporte, tarjetas de crédito, móvil, cámara...). Hay muchas fundas donde elegir, como ya sabrás. Yo tengo dos de Wickelfisch que llevan siendo la sensación en Basilea para hacer el descenso del Rin desde hace años. Hay dos tamaños, el grande (27€)  para meter toalla, ropa etc. y el pequeño (15€) más tipo bolso para guardar móvil, cartera y llaves. Los envíos se hace a Suiza y Alemania, aunque si te pones en contacto ton Tilo, seguro que por algo más te lo envía a España.

He probado ambos, metiendo el móvil y estando bastante rato en el agua y funcionan a la perfección. Viene genial para cuando vas a la playa y no quieres dejar tus pertenecías sin vigilar, por ejemplo. O para tirarte Rin abajo en Basilea. Además, estos pececillos son muy originales y coloridos.

Before they pass away

Ya he dicho que a los viajeros nos gustan los mapas, pero también nos gustan los libros que hablan sobre viajes. Además nos gustan las fotos de lugares lejanos, de gente, de miradas y de momentos. Por eso he elegido para una lista de regalos Before the pass away de Jimmy Nelson, un libro de fotografías de tribus alrededor del mundo.

Me ha gustado sobre todo la parte visual del libro y el trabajo hay hay detrás de cada foto. El libro también contiene texto, pero para mi lo mejor son las increíbles fotografías. Lo puedes pedir por Amazon (121€ grande, 47€ pequeño).

Nota: Todas las fotos están sacadas de las páginas propias del producto y las opiniones de los regalos son totalmente libres.
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28/4/16

6 razones por las que el submarinismo me ha enamorado

Hay dos personas en el mundo, las personas enamoradas del submarinismo y las que no. Si estás en el segundo grupo, puede que se deba a que todavía no te has atrevido a dar el salto al agua y sumergirte hasta las profundidades marinas para descubrir los tesoros que esconden.
Haciendo submarinismo en Komodo
Haciendo submarinismo
Siempre me ha gustado estar dentro del agua, pero más que nadar, me gusta sumergirme. Por eso en mi cabeza siempre rondó la idea de hacer un curso para comprobar si realmente me gustaba. Gracias a tres buenas amigas, hice mi bautismo en Lloret de Mar en abril de 2012. Pero no fue hasta tres años más tarde cuando me aventuré a sacarme mi primer certificado para empezar en serio a practicar este deporte. Hace menos de un mes, me saqué el certificado de Advenced Open Water Diver y estoy deseando de estrenarlo.
Mi bautismo en Lloret de Mar con mi hermana y dos amigas
Mi bautismo en Lloret de Mar con mi hermana y dos amigas
Sí, en mi bautismo supe que mis sospechas eran ciertas y que me gustaba explorar el fondo marino. Con el certificado de Open Water empecé a sentirme cada vez más como pez en el agua y necesitaba seguir avanzando. Ahora, con mi corta experiencia como submarinista, puedo gritar a los cuatro vientos que estoy enamorada del submarinismo. Según al buzo que preguntes, te dará unas razones por las que le gusta practicar este deporte. Hoy quiero darte mis razones de mi flechazo con el fondo del mar.

Por que puedes descubrir el 75% del mundo

Sí, hay más superficie de agua que de tierra y los que solo se quedan en tierra firme se están perdiendo una parte del mundo extraordinaria. No solo hay pececillos bajo el mar, también puedes descubrir barcos hundidos, aviones, estar en dos continentes a la vez o incluso descubrir antiguas ciudades tragadas por el mar. ¿A caso te quieres perder una parte tan grande del mundo? Sí, ya sé que crees que ni con 10 vidas podrás viajar a todos los países que hay en tu lista y que no quieres añadir más lugares, pero ¿no crees que te estás perdiendo que merece mucho la pena? 
Succi Place en Bali
Succi Place en Bali

La sensación de flotar

Hacer submarinismo puede que sea la sensación más cercana a la ingravidez que puedes tener sin dejarte un riñon en simuladores o viajes espaciales. Es increíble descubrir cómo con tu respiración puedes controlar si subes o bajas bajo el agua. He de decir que esto lo he descubierto sobre todo en el curso de Advenced Open Water gracias a la especialidad de control de flotabilidad. No sé muy bien cómo explicar a sensación que se tiene bajo el mar. Lo mejor es lo compruebes por tí mismo.
Flotando bajo el mar
Flotando bajo el mar

Apto para todos los públicos

Para hacer submarinismo no necesitas correr una maratón o machacarte todos los días en el gimnasio. Eso sí, un mínimo de condición física necesitas. Pero si no tienes ningún problema en tu vida diaria, podrás practicar submarinismo sin problema. El submarinismo es un deporte apto para casi todos los públicos, da igual la edad. 
Una foto publicada por FlaviaAroundTheWorld (@flaviaroundtheworld) el

La vida submarina es alucinante

No me considero una apasionada de los animales, pero los infinitos corales de colores y pececillos que vi en Komodo han hecho que me replantee mis creencias y que empiece a estar interesada por el mundo animal submarino (¡Ay cuando se enteren mis muchos amigos veterinarios!). No solo las mantas me fascinaron, sino que los corales me sorprendieron por la vida que tienen. Me podría pasar horas (si el aire me lo permitiera) observando estos seres que parecen muertos, pero que están muy vivos.
Bajo el mar en Komodo
Bajo el mar en Komodo

Buen rollo y compañerismo

Si haces submarinismo, normalmente tendrás un buddy con el que harás las inmersiones, os ayudaréis con el equipamiento y disfrutaréis juntos de la experiencia. Eso requiere que te preocupes de la otra persona y que él o ella se preocupe por ti, que os ayudéis en caso de necesidad. Y sobretodo, disfrutéis juntos de la experiencia.
Con mi buddy
Con mi buddy
Incluso si la inmersión que has hecho no ha sido la mejor, estaréis comentando un buen rato las jugadas, lo que habéis visto, cómo os habéis sentido... casi siempre con una cerveza entre las manos.

No es lo mismo que el snorkel

No, por mucho que te empeñes, no es lo mismo hacer submarinismo que snorkel. Hay muchos lugares donde se hace snorkel en los que puedes ver un montón de vida bajo el mar, no lo niego. Aún así, no es lo mismo. No es lo mismo porque o vas siempre nadando en la superficie o tienes que estar subiendo, cogiendo aire y bajando constantemente y no se disfruta igual. La sensación de flotar de la que hablaba antes no la tienes.
La droga del submarinista
La droga del submarinista
Seguramente no me entiendas si no has hecho submarinismo. Pero te voy a poner aquí un par de ejemplos. No es lo mismo conducir un ford Ka que un Porsche o no es lo mismo viajar en primera clase que en turista. También he leído por ahí que lo comparan entre masturbarse y el sexo con otra persona. Ahí lo dejo. Tú eliges.
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17/3/16

5 cosas que echo de menos cuando viajo

¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡¿Qué hay cosas que no me gustan de viajar?! Pues sí, no es oro todo lo que reluce y hay ciertas cosas que no me gustan de los viajes. Aunque siempre son infinitas más las que me gustan de viajar que las que no. De hecho, suelen ser más cosillas a cosas. Menudencias en comparación de la satisfacción que me da el emprender una nueva aventura. 
Pensativa
Pero para que veáis que hay una cara y una cruz en los viajes, hoy quiero contar las cosas que no me gusta de viajar.

Levantarme sin despertador

Odio madrugar. Más que madrugar, odio levantarme con despertador, ya sean las 5 de la mañana o las 12 del medio día. Me gusta despertarme porque ya no quiero dormir más. Creo que el inventor del despertador era una persona que no lo utilizaba y lo inventó como instrumento de tortura para el resto de los mortales.
Maravilloso amanecer en Bagán
Maravilloso amanecer en Bagán
Pero cuando viajo, pongo este invento del diablo siempre muy pronto: que si hay que coger un vuelo a Yogya, que si voy a ver el amanecer en Angkor Wat o a Bagán, que si el autobús sale a las seis de la mañana, etc, etc. Realmente hago estas cosas por voluntad propia y quedarme en la cama de vacaciones por el mundo hasta las 11 es algo que no puedo hacer. El lugar me llama para que me levante y descubra un nuevo mundo.

Las aceitunas

Debería de ser un derecho universal el acceso a las aceitunas en cualquier país. ¿Quién en su sano juicio rechazaría un buen plato de olivas? Yo no. ¿A caso no es lo que mejor combina con una cervecita bien fría? Si hay cerveza por todos los lugares del mundo ¿por qué no aceitunas? Se complementan perfectamente.
aceitunas
Soy una consumidora habitual de aceitunas, ya sean rellenas, con hueso, en revuelto con cebolletas y pepinillos y un largo etc. Cuando estoy por ahí muchos días viajando, tengo sueños calenturientos en los que saboreo este manjar de dioses. Las echo más de menos que el jamón o el lomo, ahí es .

La ducha

Estar de viaje puede muchas veces significar que la ducha del hotel, hostal, homestay o lo que sea, no sea como nos gustaría. O el agua sale helada, o abrasando. O la presión es casi inexistente. O que el baño se inunde, etc.
Bañera
Por eso, una de las cosas que agradezco al volver a casa, es darme una buena ducha como a mí me gusta.

El olor a ropa limpia

Aquí me refiero a viajes largo, de más de 10 días por lo menos. En ese tiempo necesito lavar la ropa y muchas veces lo hago a mano. La ropa está limpia, no huele a nada en concreto. Así que cuando puedo, la llevo a alguna lavandería para que me la laven y sequen bien. Cuando me pongo esa ropa recién lavada, me siento mejor jaja.
ropa tendida

Una buena taza de café

En muchos países el café es sinónimo de agua manchada. ¿Por qué? Sin contar países como Italia o Austria, es difícil encontrar una buena taza de café dentro de Europa. No es que sea una obsesa del café, pero cuando lo tomo, me gusta que sepa a café y no a aguachirri que sea agua con un ligero sabor a café. Normalmente bebo té o infusiones, aunque me gusta saborear un café rico por la mañana. Pero cuando estoy de viaje, puede que no lo cate hasta que vuelva a casa. ¿Tan difícil es? Incluso en países donde tienen una excepcional materia prima como es Indonesia, el café que ellos beben deja bastante que desear, a no ser que vayas a una cafetería para occidentales y te pidas un capuccino.
Cafe

Con el té esto no pasa. Tiene que ser el té muy malo o estar muy mal hecho para que no se pueda beber y no tenga un sabor aceptable. Sí que hay tés y tés, pero creo que se le trata mejor en el mundo que a su amigo el café.

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29/1/16

Mis viajes antes de que me apasionara viajar

Hoy no voy a hablar de ningún viaje reciente, ni voy a dar detalles de qué hacer en tal ciudad o dónde alojarse en tu escapada a París. No. Hoy os voy a contar alguno de los muchos lugares que visité desde que nací hasta que descubrí que viajar era lo que más me gustaba del mundo. Voy a hacer un recorrido por esas vacaciones familiares de los 80 y 90 y de los que empecé a hacer con amigos ya en el nuevo siglo. De esos viajes que sólo me acuerdo por fotos, o de los que creo recordar por todas las veces que me lo han contado, o de los que, aunque hayan pasado muchos años, siguen en mi retina.
Sierra Nevada, agosto del 96
Sí, he tenido la suerte de que mis padres también son viajeros y con ellos he visitado lugares de la geografía peninsular, pero reconozco que yo no he sido siempre una buena pasajera. Hubo un tiempo en el que ¿Cuándo llegamos? ¿Falta mucho? eran frases que salían de mi boca  constantemente aunque el viaje durara 10 minutos. Eso sí, una vez que me bajaba del coche, mis quejas se desvanecían.

Pero en el 2002 un viaje a Budapest lo cambió todo y desde entonces no he podido parar de viajar e incluso disfrutar del trayecto hasta el destino. Hoy quiero recordar esos lugares que visité cuando podía vivir sin viajar.

Año 87: mis primeras vacaciones

Con solo 10 meses me fui de vacaciones al sur por primera vez. El destino fue Málaga donde estuvimos los cuatro (mi padre Heliodoro, mi madre Elvira y mi hermana Celia) disfrutando tanto de la playa como de los pueblos malagueños como Mijas, Marbella o Ronda.
Mijas, junio del 87
Mijas, junio del 87
Obviamente no me acuerdo de nada, pero por las fotos, parece que fueron quince días por el sur en los que me lo pasé muy bien, perfeccionando mis todavía torpes pasitos
Mezquita de Marbella, junio del 87
Mezquita de Marbella, junio del 87

Año 88: vuelta al sur

Al año siguiente volvimos a Andalucía los cuatro, pero esta vez la provincia elegida para el veraneo fue Cádiz.
La Línea, verano del 88
La Línea, verano del 88
Las fotos de este verano son más playeras que el año anterior, pero también visitamos algún lugar de Cádiz. Pero claro, antes no hacíamos 673 fotos por viaje, el carrete tenía un límite.
Más playa en la línea de la Concepción, verano del 87
Más playa en la línea de la Concepción, verano del 87

Año 89: Austurias patria querida

Entre los lugares que visité cuando tenía 3 añitos destaca Asturias. Sí, nos olvidamos del sol asegurado del sur y nos arriesgamos a ir al norte. Pero Asturias es un lugar increíble, con mucha historia y monumentos prerrománicos, como Santa María del Naranco o San Miguel de Lillo.
Celia y yo en San Miguel de Lillo, Asturias
Celia y yo en San Miguel de Lillo
Sí, también hubo playa. Aunque puede que alguien no me crea, en Asturias de vez en cuando sale el sol y se puede disfrutar de sus maravillosas playas, que hay muchas. Si no ¿de dónde he sacado yo el moreno de la foto de arriba?
Santa María del Naranco
Santa María del Naranco con mi hermana y mi padre

Año 90: vuelta al sur y mi primer viaje al extranjero

Esta vez el R14 nos llevó a Huelva, donde pasamos quince días disfrutando sus maravillosos lugares, como Doñana. De este momento tengo vagos recuerdos de  disfrutar montada en un 4x4 por las dunas. 
En las dunas de Doñana
En las dunas de Doñana
Pero además, aprovechamos para coger un barco hasta Faro (Portugal) y ese pequeño trayecto se convertiría en mi primer viaje al extranjero.
En el barco hasta Faro
En el barco hasta Faro
También me metí a las profundidades de Sierra Morena para visitar las cuevas de Aracena.
Con mi madre entrando a las cuevas de Aracena
Con mi madre entrando a las cuevas de Aracena
Y de vuelta a casa, paramos en uno de los lugares arqueológicos más importantes de España: Mérida
Teatro de Mérida
Teatro de Mérida

Año 91: Zaragoza y Zamora

Los viajes más destacados que realicé a los cinco años fueron a dos provincias con "Z": Zamora y Zaragoza.
Puente sobre el río Duero en Zamora
Yo y el puente sobre el río Duero en Zamora
En Zaragoza, visitamos el Monasterio de Piedra y en Zamora visitamos la ciudad.
En los alrededores del Monasterio de piedra
En los alrededores del Monasterio de Piedra (parece que me gustaba ese conjunto)

Año 92: Costa Dorada

Ese verano cambiamos de costa y nos fuimos hasta la Costa Dorada. Como siempre, combinamos playa con visita a lugares destacados, como, en la foto, Tarragona.
Claustro de la catedral Tarragona
Claustro de la catedral Tarragona

Año 93: el valle del Jerte

La Semana Santa del 93 la pasamos en el valle del Jerte. Esta vez no fuimos solos, sino con otra familia de cuatro (Consuelo, Luismi, Víctor y Rodrigo) y nos lo pasamos pipa.
Ocultos en los arbustos

Año 94: vuelta a Portugal

Para el veraneo del 94, mis padres eligieron Portugal y nos fuimos de camping a Nazaré. Ese año fue especial porque por primera vez mi hermana y yo teníamos una tienda de campaña iglú para nosotras solas y mis padres estaban en otra. Era nuestro pequeño apartamento de hermanas.
Nuestro apartamento de hermanas en Nazaré
Nuestro apartamento de hermanas en Nazaré
A parte de la playa de Nazaré, también visitamos lugares como Bathala,  con su imponente catedral.
Catedral de Bathala, Portugal
Catedral de Bathala
O también la ciudad universitaria por excelencia de Portugal: Coimbra con Portugal dos Pequenitos, donde hay miniaturas de monumentos conocidos del país. ¡Ahí me lo pasé genial!
Coimbra en grande y pequeño
Coimbra en grande y pequeño

Año 95: Navarra

Con las bicis en la baca del coche, pusimos rumbo en el verano del 95 a Navarra. De nuevo nos quedamos en un camping y disfrutamos tanto de la naturaleza navarrica (también cogimos endrina para hacer pacharán), como de sus lugares de interés cultural como el castillo de Javier, Pamplona o el super castillo de Olite (donde corrí por todos sus pasillos y aún recuerdo con intensidad).
Con mi querida hermana en el castillo de Javier
Con mi querida hermana en el castillo de Javier
Pero el 95 también fue un año en el que viajé por mi comarca y visité lugares como Santo Domingo de Silos.
En el claustro de Santo Domingo de Silos
En el claustro de Santo Domingo de Silos
O me acerqué a la vecina Segovia y visité Turégano.
Turégano
Turégano

Año 96: Granada, tierra recordada por mí

El verano del 96 lo recuerdo muy bien. Me encantó Granada aunque fuéramos en agosto e hiciera un calor de muerte. Pero fue el año que conocí la Alhambra, que todavía recuerdo con mucha claridad. 
Con la Alhambra de fondo
Para escaparnos un poco del calor, fuimos hasta Sierra Nevada (primera foto del post), donde aún quedaba nieve a pesar del calor que hacía en la ciudad, y a Motril, donde vimos el mar.

Año 97: Ruta de los castillos y Picos de Europa

Si hay algo que me gusta visitar, eso son los castillos. Siempre me imaginaba (y lo sigo haciendo) las batallas entre caballeros y princesas y me fascinaba. ¿Os acordáis del programa La Noche de los Castillos? Me encantaba verlo. Una Semana Santa, si no recuerdo mal, mis padres propusieron hacer la ruta de los castillos, donde vimos el de Coca (un imprescindible de Castilla y León) o el de Cuéllar.
Cuéllar
Cuéllar
También me fui de campamentos a los Picos de Europa, en Cantabria y disfruté de muchas actividades en la naturaleza cono el rápel, la tirolina, etc.
Haciendo rápel en los Picos de Europa
Haciendo rápel en los Picos de Europa

Año 98: Rías Baixas

La tienda de campaña la pusimos en un camping en Baiona/Bayona muy bonito con acceso a la playa. Durante los 15 días que estuvimos ahí, volvimos a ir a Portugal, visitamos Baiona y nos bañamos en las congeladas aguas de las Islas Cíes, un lugar precioso. 
¡Qué frío!
¡Qué frío!

Año 99: Rías Altas

Nos gustó tanto Galicia (¿y a quién no?) que al año siguiente fuimos a las Rías Altas, con base de operaciones en el camping A Gaivota entre Ribadeo y Foz. Y ¡cómo no! Disfrutamos de las bonitas playas rocosas de la zona, como la playa de las Catedrales.
Playa de las catedrales
Playa de las catedrales
Pero también hicimos turismo cultural y visitamos lugares como la basílica de San Martín de Mondoñedo, en Foz.
Basílica de San Martín de Mondoñedo
Basílica de San Martín de Mondoñedo

Año 2000: Galicia de nuevo

Sí, habéis leído bien, volví a Galicia. Estuvimos el verano por La Coruña y volvimos a ir a Santiago de Compostela (ya había estado hace años). Disfrutamos tanto de sus bonitas playas, como de su magnífica gastronomía y lugares tan emblemáticos como la catedral de Santiago o la torre de Hércules.
Catedral de Santiago de Compostela
Catedral de Santiago de Compostela

Año 2001: Esquí en Jaca

En el 2001 creo que estaba en un época en la que no me gustaba hacerme fotos (no he encontrado muchas) o que estaba en la adolescencia y viajar con mis padres no era guay. Fuera por lo que fuese, no he encontrado muchas fotos visitando lugares. Sí que he encontrado esta esquiando en Astún. Con el colegio y el instituto íbamos a esquiar a los pirineos una semana. Siempre nos quedábamos en Jaca y, a parte de esquiar, visitamos la estación de Canfranc, la catedral o la ciudadela de Jaca.
Esquiando en Astún
Esquiando en Astún

Año 2002: Budapest y la Bretaña francesa

El 2002 fue el año que lo cambió todo, para bien. Un certamen de teatro entre institutos a nivel de Castilla y León hizo que ganáramos con la obra Picnic de Fernado Arrabal, una crítica a las guerras en clave de humor absurdo. El premio del certamen era ir como grupo invitado a otro certamen de teatro entre institutos Cervantes de países del Este. Ese año se hizo en Budapest. La semana que pasé ahí, me acogió en su casa Ángela, una chica húngara que estaba aprendiendo español y con la que todavía conservo el contacto. Esa semana, a parte de ser muy divertida por toda la gente que conocí y por volar por primera vez en avión, me enamoré de la ciudad y me di cuenta que viajar molaba demasiado.
En el castillo de Budapest
En el castillo de Budapest
Justo cuando regresé, me puse rumbo a la Bretaña francesa porque hacíamos intercambio con el instituto. Ahí pasé otra semana en una familia y conocí lugares como Le Mont Saint Michel, Carnac, Rennes o París (en 24h).
Yo en Le Mount Saint Michel
Yo en Le Mont Saint Michel
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