7/4/16

Las serpenteantes carreteras de Flores

Flores me enamoraste desde el primer momento que te pisé. Fue tu gente sonriente con machete, el verde de tus palmeras, las aguas que bañan tu entorno, tu comida (¡qué rica!), tus volcanes, tu vida submarina, tu ritmo relajado de vida, tu mezcla. Pero tus carreteras no. Sepenteantes de principio a fin. Subidas, bajadas llenas de curvas y baches, que hasta al culo más mullido hacen desesperar. Horas y horas para recorrer unos pocos kilómetros. Sí, he dicho que esto no me gusta de ti, pero, si no tuvieras estos caminos ¿seguirías siendo tan especial? Seguramente te habrías convertido en otra Bali y ya no atenderías tan personalmente a cada visitante que pisa con tanta ilusión tu tierra.
Autobús típico de Flores
Autobús típico de Flores
Cuando viajamos a lugares no tan turísicos en países lejanos, debemos tener en cuenta que el tiempo de un lugar a otro, por muy pequeña que sea la distancia, puede durar más que si atravesáramos España de norte a sur. Por eso, hoy os quiero contar los trayectos que hice en Flores con sus kilómetros y el tiempo que tuve que emplear para llegar a cada pueblo. Como apunte, viajé siempre en autobús, excepto el último trayecto. Hay grupos de viajeros que contratan un coche privado para la isla, pero nosotros desde Bajo no encontramos nada a un precio asequible, así que decidimos usar el maravilloso transporte público. Otra buena opción que nos contaron, es buscar a alguien que vaya en coche y que vaya hacer tu trayecto. Te cobrará más que el autobús, pero puede merecer la pena.
Carretera de Flores
Carretera de Flores

De Labuan Bajo a Ruteng: 130 km en 3 horas

Desde Bajo, cogimos nuestro primer autobús hacia el interior de la isla. Dejamos atrás nuestros días haciendo submarinismo en Komodo, para conocer las tradiciones de esta isla. El primer trayecto fue desde Bajo a Ruteng. Cogimos el executive bus por 90.000 RP que sale a las 7 de la mañana con la compañía Gunung Mas y te pasa a recoger por tu hotel y es la mejor de Flores según las buenas lenguas. 
Vendedora de fruta del mercado de Ruteng
Vendedora de fruta del mercado de Ruteng
El trayecto fue bastante cómodo y la carretera esta perfectamente asfaltada (aunque las curvas ahí estaban). No obstante conseguí dormir parte del trayecto. Entonces pensé que las carreteras no eran tan malas como había leído en algún sitios. Ilusa.
Puesto del mercado de Ruteng, Indonesia
Puesto del mercado de Ruteng
Cuando llegamos a Ruteng, teníamos que esperar algo más de dos horas para coger el siguiente micro bus para Bajawa. Así que decidimos dar un paseo por el pueblo y ver qué nos podía ofrecer. Decidimos ir al mercado, donde la vida diaria fluye y puedes saborear más del ajetreo de la gente. Como no sabíamos muy bien cómo ir, preguntamos a unas niñas que salían del colegio y, entusiasmadas, nos acompañaron casi hasta el mercado. Fueron unos momentos de risas nerviosas y tímidas por no saber cómo comunicarnos. 

De Ruteng a Bajawa: 134 km en 7 horas

Nada más salir de Ruteng, tuvimos que parar casi una hora (¿o fue más?) porque estaban arreglando la carretera y no podrían pasar vehículos grandes en ningún sentido. Luego empezó el trayecto con más curvas por el que he viajado. Con decir que los últimos 30 kilómetros los recorrimos en una hora. 
Últimos 30 kilómetros hasta Bajawa
Últimos 30 kilómetros hasta Bajawa
Cuando nos bajamos del autobús a las 9 de la noche, notamos el frío de la noche a 1.100 metros de altitud (¡Y nosotros con ropa ligera!). Desde la estación de autobuses a Bajawa hay un par de kilómetros, así que o coges un coche compartido o moto o te toca andar. Nosotros cogimos una moto cada uno porque el coche salía más caro.

De Bajawa a Riung: 70 km en 6 horas

Después de estar la mañana descubriendo los pueblos tradicionales Ngada, decidimos coger el autobús para ir a Riung y deleitarnos con sus 17 islas, además de descansar con vistas al mar. Como es lógico, cuanto menos se use una carretera y menos principal sea, menos reparaciones tiene y más se olvida uno de ellas. Esto es lo que le pasa a la carretera de Bajawa al encantador pueblo pesquero de Riung. El conductor debería de recibir un premio por su super conducción: curvas y más curvas en carreteras que dejan de serlo en muchos tramos. Además, paramos en todos los pueblos del camino a dejar y recoger gente y envíos. Aquí tienes que mentalizarte y preparar el culo para los baches.
Carretera a Riung, Flores, Indonesia
Carretera a Riung
En el trayecto conocimos a Detlef, con el que luego pasaríamos nuestros días en Riung. Además, aldeanos muy peculiares se subieron y bajaron a lo largo del trayecto. Uno de ellos nos estuvo amenizando el viaje con canciones tocadas con su armónica. En una de las paradas, apareció un hombre con un parecido asombroso al maestro Roshi de Dragon Ball (el del caparazñon). Nos dijo que conocía alguien que hablaba español y desapareció. Pensábamos el hombre no estaba en sus cavales, pero nos trajo a un misionero que vivía en Argentina y que estaba de vuelta por motivos familiares. Fue un momento muy auténtico.

De Riung a Moni: 185 km en 6 horas

Para ir de Riung a Moni hay que hacer transbordo en Ende. Pregunta a tu conductor y seguro que te encuentra el mini bus adecuado. Salimos a las 6 de la mañana y a las 12 estábamos en Moni, con parada para comer incluida. El primer trayecto puede que sea el que tenga más baches, pero desde Ende la carretera es mucho más llevadera. 

De Moni a Maumere: 100 km y 3 horas

Para el último tramo que hicimos en Flores, decidimos coger un coche privado con otros dos chicos franceses. Después de ver el amanecer en el volcán Kelimutu y desayunar, nos montamos en un cómodo coche con destino a Maumere. El camino fue muy llevadera ya que en esta zona la isla empieza a ser más llana y las curvas se convierten en rectas. Además la carretera está en muy buenas condiciones.
Carreteras rectas llegando a Maumere
Carreteras rectas llegando a Maumere
Antes de llegar a Maumere, paramos a darnos un chapuzón en la bonita Koka Beach y comer en un restaurante con vistas al mar.
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15/3/16

Koka Beach, Maumere y el adiós Flores

Adiós, esa palabra que tanto nos cuesta decir a veces, porque muchas implica un para siempre, otras un hasta pronto. No sé qué tipo de despedida fue, pero me costó mucho despedirme de Flores. Habían sido unos días maravillosos recorriendo esta isla de Indonesia donde fue feliz al 100%. El viaje continuaba y no hacia cualquier sitio, sino hacia Bali (a falta de billete de avión). Pero, algo en mi interior me decía que no iba a ser lo mismo. Pero ¿acaso es lo que quiero? Flores no es Bali, ni Java, ni Sulawesi. Indonesia es un país con un micro-país en cada isla. Eso es uno de los encantos de este gigantesco archipiélago.  Así que decidí no ponerme triste y aprovechar las últimas horas en Flores.
Chicas de Maumere
Chicas de Maumere
Después del magnífico amanecer en el volcán Kelimutu, bajamos andando desde ahí hasta Moni para desayunar. El día anterior habíamos acordado ir hasta Maumere con dos chicos franceses en coche privado. Como teníamos tiempo de sobra, teníamos habladas un par de paradas por el camino. Además, salimos antes de la hora acordada, así que nos iba a dar tiempo de sobra.

Nos despedimos de Theresa y Florian. Ellos cogerían el minibus hasta Maumere y se reunirían con unos amigos en unos bungalows cerca de la ciudad. Nosotros nos encontramos con Julian y con Johnas, dos franceses con muy buen rollo. Ya todos en el coche dentro y con la música reagge de rigor sonando a todo trapo, pusimos rumbo a Koka Beach, una preciosa playa en el sur de Flores.
Koka Beach
Koka Beach
Koka Beach está situada en una bahía de ensueño. Su arena y su agua azul turquesa, junto las rocas adornando el paisaje, hacen que creas estar realmente en el paraíso. Por si fuera poco, no hay gente. Solo un par de puestos que venden agua. Por lo que puedes disfrutar de esta playa a tus anchas.
Koka Beach
Koka Beach
Para aparcar el coche hay que pagar 15.000 RP y puedes estar el tiempo que quieras. En cuanto llegamos, no pudimos evitar ir corriendo a darnos un chapuzón en ese idílico lugar. Pero ¡cuidado! las olas con bastante grandes y las corrientes fuertes. Si estás acostumbrado a bañarte en el cantábrico, no te asustará. Es lo mismo pero con el agua 15ºC más caliente. Sí, las olas pueden llegar a ser muy grande y altas. Nosotros cuatro, acostumbrados a la fiereza del mar, nos asustamos con una ola y salimos corriendo del agua porque no nos veíamos con fuerzas para que esa ola nos tragase.
Rompiendo olas contra las rocas
Rompiendo olas contra las rocas
Pero siempre después de la tempestad llega la calma y esos momento de paz y tranquilidad llegaron y me dejaron disfrutar un poco más de las dos playas separadas por una gran roca de Koka Beach, de su paisaje, del ruido de las olas al chocar contra las rocas.
Olas de Koka Beach
Olas de Koka Beach
Después de secarnos, continuamos el viaje y paramos a comer en el restaurante Lariss. Miré en la loly y vi que lo catalogaban como el mejor restaurante de Flores, sobre todo por su atún a la plancha. ¡Eso habría que verlo! ¡Con lo bien que comí en Bajo y en Riung! Intuí que al salir en la guía, la calidad podría a ver bajado. Yo no pedí el atún. No es un pescado que me entusiasme mucho, ya que me parece un poco seco, pero me pedí unos calamares. Los chicos franceses sí que se pidieron el atún, así que tuve la oportunidad de probar su plato estrella. He de decir que me quedo mil veces con los calamares que pedí: eran frescos, estaban jugosos y con mucho sabor. El atún no estaba mal, pero no me pareció nada del otro mundo. Un punto a favor de este pequeño restaurante son las vistas al mar que tiene. Con el estómago lleno, volvimos al coche y en no mucho tiempo llegamos a Maumere.
Espectacular Koka Beach
Llegamos a Maumere y fuimos al hotel más barato de todos: Hotel Gardena, que recomiendo fervientemente no ir. El hall no está mal y puede engañar, pero las habitaciones son de lo peor que he visto. El precio fue 10.000 Rp con un desayuno que nunca probamos.

Una vez libres de mochilas, los cuatros fuimos al aeropuerto a comprar nuestros billetes para el día siguiente, ya que ninguno de los cuatro teníamos nuestro ticket para el día siguiente. Desde el primer momento que pusimos un pie en la calle, empezamos a notar el calor de la gente, los hello mister, los saludos, los pitidos de los coche y las cortas conversaciones en inglés fueron la tónica de estos 20 minutos teóricos que se convirtieron en una hora.
Club de fans de Johnas en Maumere
Club de fans de Johnas en Maumere
Johnas, con su pelo largo, causó sensación en un grupo de estudiantes adolescentes. No sé si alguna de las muchas fotos que se tomaron con él, adornarán ahora las carpetas del colegio. Una vez ya en el aeropuerto, fue mi turno (que yo también tengo mi público ¿eh?). Un grupo de jóvenes estaba entrenando artes marciales al aire libre.
Mi club de fans
Mi club de fans
Pero en el aeropuerto no había ninguna aerolínea abierta y no pudimos coger nuestro billetes de avión. Entonces ¿ahora qué? No habíamos visto ninguna agencia de viaje por el camino y nos habían dicho que Internet no era el plato fuerte de esta ciudad. Cogimos un bemo, pero antes preguntamos si conocían una agencia de viajes. Sí, la conocían. En unos 10 minutos estábamos en la puerta de una agencia de viajes que no tiene nada que envidiar a las de aquí. Además, a las chicas de la agencia estaban encantadas con la visita. Pagamos menos que lo que ponía en la página web y además nos hicieron un descuento de un par de euros del que todavía nos estamos preguntado el por qué. Pero lo conseguimos, teníamos billetes para Denpasar para el día siguiente bien prontito. Julian y Johnas no tuvieron tanta suerte y tendrían que volver a Ende para coger el vuelo que querían.
Las chicas de la agencia
Las chicas de la agencia
Con el trabajo hecho, el estómago vacío y una sed de cerveza increíble, nos pusimos a buscar como locos un restaurante/warung que saciara nuestros instintos. Pero no es posible. Maumere no es una ciudad para Bintags, así que nos conformamos con una buena cena muy barata y muy rica.

Así me despedí de Flores, con el sentimiento de haber descubierto uno de esos sitios que siempre llevaré conmigo, con una gente increíble, una comida extraordinaria, paisajes de película, tradición, vida salvaje y muchas anécdotas que contar.
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1/3/16

Kelimutu, el volcán con los tres lagos de colores

volcán Kelimutu flores indonesia

De nuevo suena el despertador antes de que salga al sol. Ya ni recuerdo la última vez que dormí hasta las 9. Con las legañas todavía en el ojo, voy a pedir que nos preparen el desayuno. A las seis en punto nos está esperando el minibus local que nos llevará desde Riung hasta Ende. De ahí tendremos que coger otro transporte hasta Moni. Nos han dicho que serán unas seis horas ¿será verdad esta vez? Creo que mi culo ya se ha hecho a las carreteras con miles de baches de Flores. Parece que el trayecto no es muy popular y vamos casi solos. Y sí, realmente después del tiempo estimado y un cambio de autobús, estamos en Moni. Son las doce de la mañana y tenemos todo el día por delante para descansar.
El Kelimutu
El Kelimutu
Para dormir elegimos el primer hostel que vemos, Rice Fields, con Theresa y Florian, una pareja de alemanes que está viajando durante un año por el mundo y con los que coincidimos los bungalows de Riung. Como es pronto, decidimos ir a las aguas termales (Hot Springs) que hay muy cerca de Moni a refrescarnos.
Dándome un chapozón en las aguas termales
Dándome un chapozón en las aguas termales
Después de un rato a remojo y ya algo más descansados, cruzamos el pueblo tranquilamente (porque es más bien pequeño) y damos un paseito por los campos de arroz rodeados por montañas. Después de las bintangs de rigor, cena y a dormir, que al día siguiente nos viene a recoger a las 03:30 para subir a ver el amanecer en la cima del volcán Kelimutu.
Campos de arroz de Moni
Campos de arroz de Moni
En menos horas de las que hubiera deseado, nos volvimos a levantar y, medio sonámbula, me metí en el coche e intenté aprovechar el rato en el coche para dormir. Después de hacer un pequeño chanchullo para entrar en Parque Nacional de Kelimutu, nos dejó a los cuatro en el aparcamiento e iluminados por los frontales, seguimos el camino hasta la cima. La subida no es difícil, pero el no haber desayunado todavía, el estar dormida y el frío hicieron que me costara más de la cuenta. Una vez arriba, solo nos quedaba esperar a que empezara a salir el sol.
Disfrutando del amanecer
Disfrutando del amanecer
Arriba hacía frío, bastante frío. Así que recomiendo llevar ropa de abrigo para ver el amanecer en el volcán Kelimutu. En la cima del Kelimutu hay tres lagos de colores. Dos de ellos están juntos, separados por una pared natural y otro está justo al otro lado, más apartado, se podría decir que incluso escondido.
El lago negro del Kelimutu
El lago negro del Kelimutu
Un lago es de color azul turquesa, el otro de un verde algo oscuro y el solitario parece negro. Según los rayos van calentando la cima del Kelimutu, las nubes se van yendo y empiezan a distinguirse mucho mejor los lagos. Poco a poco, mientras la sombra se despide de la cima, el color de los lagos va cambiando, aclarándose poco a poco. No te vayas en cuanto salga el sol, quédate un rato más y disfruta del Kelimutu.
Mono del Kelimutu
Mono del Kelimutu
Entramos en calor con un té y una sopa instantánea. Después de esquivar a un par de monos hambrientos en busca de las sobras de los turistas, antes de bajar andando de vuelta a Moni, trepamos por una ladera del volcán para llegar hasta la división de los dos lagos. Teóricamente está prohibido, pero ¡quién se resiste!
Los dos lagos hermanos del Kelimutu
Los dos lagos hermanos del Kelimutu
Después de contemplar cómo se iba quitando la sombra e intentar sin éxito tirar una piedra a uno de los lagos, comenzamos la caminata de unas dos horas hacia Moni. Justo después del aparcamiento hay un sendero que sale a la derecha, si lo sigues, llegarás a Moni por un agradable paseo o mini-trekking que te llevará por algún que otro pueblo pequeñito donde la gente te saludará sin parar. El trayecto se hace bien, aunque en algún momento la pendiente hacia abajo es bastante prominente. Además el frío se había quedado en la cima del Kelimutu y los rayos de sol empezaban dar demasiado calor. Así que si decides volver andando, lleva agua.
Por el camino a Moni
Por el camino a Moni
Una vez en Moni, desayunamos tranquilamente en el porche del hotel y pusimos rumbo al último destino de Flores, Maumere.
De camino a Moni
De camino a Moni
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16/2/16

Riung y sus 17 islas

riung flores indonesia

La tortuosa carretera que lleva de Bajawa a Riung trajo de vuelta consigo, a parte de mil baches, los paisajes salvajes de Flores. Las interminables horas que tardamos en recorrer los 70 kilómetros que nos separaban de nuestro destino, pusieron ante nuestros ojos lo que es la verdadera Flores: lugares llenos de naturaleza errante; color verde; subidas lentas y bajadas llenas de curvas; pequeños pueblos que aparecen sin previo aviso que hacen preguntarte ¿de verdad vive alguien aquí?; gente peculiar entre la que encuentras a alguno que habla perfecto español. Sí, Flores es mi isla preferida de Indonesia de todas en las que estuve en mi viaje.
Calle principal de Riung
Calle principal de Riung
Pero con los últimos kilómetros del viaje, empezaron a asomarse el mar, las islas lejanas, miles de palmeras y  la ilusión de estar yendo al lugar adecuado: Riung, el pequeño y encantador pueblo pesquero del norte de Flores.
Una foto publicada por FlaviaAroundTheWorld (@flaviaroundtheworld) el

Llegamos casi al atardecer, así que fuimos al primer lugar sitio de alojamiento que habíamos visto: Bungalows Nirvana. Cuando llegué, supe que me quería quedar ahí, era justo lo que necesitaba en ese momento. Dicho y hecho. Además tampoco hay mucha oferta hotelera en este pueblecito costero.
Jardín de los Bungalows Nirvana
Jardín de los Bungalows Nirvana
Mientras esperábamos a Detlef (con el que habíamos venido en el microbús), buscamos unas bintangs y apalabramos la excursión a las 17 islas por 1.000.000RP los tres, incluyendo transporte, entrada al parque marino, comida y el equipo de snorkel. En realidad no son 17, sino 21 las que componen el Parque Marino de las 17 Islas, pero leí que pusieron 17 para hacerlo coincidir con el día de la independencia de Indonesia (17 de agosto).
Restaurante Rico-Rico
Restaurante Rico-Rico
Para terminar el día fuimos a cenar al único restaurante a pie de mar: Rico Rico. Cenamos en la zona de la arena y esperamos un rato largo hasta que nos trajeron la deliciosa comida. No se si tuvimos que esperar tanto porque es lo habitual o porque el restaurante estaba lleno de australianos. Sí, este encantador pueblo pesquero de Flores es una de las paradas que hacen muchos australianos en su recorrido en velero desde Australia. 
De camino a la primera isla
De camino a la primera isla
A la mañana siguiente, preparados con los atuendos necesarios (traje de baño, toalla, agua, crema y chanclas), nos pusimos rumbo a las 17 islas. La primera parada fue a ver a los asquerosos murciélagos gigantes (Flying fox) en la isla de Kalong. Nos acercamos (no nos bajamos de la barca) a una isla en la que estos monstruosos animales estaban medio dormidos. Pero ¿y si los despertamos? Pues eso es lo que hicieron varios barquitos (incluido el nuestro) para que viéramos cómo volaban centenares de murciélagos a la vez. No sé si esto de cambiarles el sueño está muy bien... Confieso que los murciélagos me dan pánico, cosita, asquete, me repugnan y no puedo estar cerca de ellos mucho tiempo y menos si son gigantes. Así que no disfruté mucho con este espectáculo de la naturaleza.
Haciendo snorkel por algún jardín de coral de las 17 islas
Haciendo snorkel por algún jardín de coral de las 17 islas
La segunda parada fue a una isla más grande, Palau Tiga. Un poco antes de llegar a la isla, saltamos al agua para empezar a disfrutar de los jardines de coral de este parque marino. ¡Al agua patos! Muchos corales fueron destruidos por el Niño hace ya unos años, por eso aquí no son tan coloridos como en Komodo, pero impresiona igualmente. No sé cuanto tiempo estuvimos buceando entre nemos y corales, pero debió de ser bastante porque cuando llegamos a la orilla, ya olía a pescado fresco a la parrilla ¡ñam!. Nos habían preparado unos deliciosos pescados. ¡Qué ricos que estaban! Me puse las botas (como siempre en Flores). No estaba tan bueno como el de Bajo, pero casi.
Nemos en las profundidades de las 17 islas, Riung, Flores
Nemos en las profundidades de las 17 islas
La isla de Tiga es una isla larga de aguas cristalinas, arena blanca, palmeras y sin gente, el paraíso hecho realidad. Sí, todavía existen lugares así. En ninguna de estas islas vive gente, así que es un lujo pasear por ellas, hacer snorkel o darse un baño. Además, tener enfrente la isla de Flores con su paisaje montañoso hace que no te quieras ir nunca de ahí. ¡Ay! Volvería ahí ahora mismo.
Relajándome en Tiga
Relajándome en Tiga
Nuestro siguiente destino fue la isla de Rutong, donde volvimos a hacer snorkel. Aquí el coral está mucho mejor conservado y la variedad de color y peces es mucho mayor. Había infinidad de estrellas de mar y nemos. También vimos peces león y peces gato. Después descansamos un rato en su arena blanca antes de volver a casa. Sí, se había pasado ya el día y no me había dado ni cuenta.
Barca del puerto de Riung
Barca del puerto de Riung
Una vez en tierra firme y después de una ducha, fuimos al puerto a contemplar el atardecer antes de ir a cenar. La calle principal de Riung está flanqueada por palmeras y casas bastante precarias, hechas a gran altura del suelo para sortear las mareas y el agua de lluvia. El atardecer mereció la pena, aunque no fuera tan bonito como los de Komodo, pero los barcos, el puerto de madera y las pequeñas barcas de pescadores, dibujaban una bonita postal para el recuerdo. 
Casas cerca del puerto de Riung
Casas cerca del puerto de Riung
Esta vez elegimos el Café del Mar para cenar, un restaurante lleno de gente, música reggae y camareros que se asemejan al viejo Bob. Puede que sea el sitio más popular de Riung, pero a mi no me gustó. Se olvidaron de mi cena y el trato no fue bueno. Puede que tanta fama se les haya subido a la cabeza. Creo que una mejor opción hubiera sido el restaurante de enfrente, con menos gente, pero nos dijeron que mejor comida y gente muy agradable.
Vistas desde el puerto hacia las islas, Riung, Flores
Vistas desde el puerto hacia las islas
Al día siguiente, bien temprano, pusimos rumbo a Moni. Riung fue un lugar tranquilo en el que pasamos dos días de lo más  relajados y tranquilos.
Javi, Detlef y yo en Rutong
Javi, Detlef y yo en Rutong

Información adicional

Cómo llegar

Se puede llegar en transporte público desde Bajawa (6a.m. o 12 p.m.) y se tarda 6 horas o desde Ende, tardando unas 4 horas. 

Además, hay gente que viene en barco desde Bajo, aunque se tarda mucho y es caro.

Submarinismo

Podrías preguntarte cómo es que en un lugar así, con corales y fauna marina no hice submarinismo. Pues bien, no hay ninguna escuela. La hubo en su momento, pero ya no. Si quieres hacer submarinismo en esta zona, podrías contratar el servicio desde Bajo y venir en barco hasta aquí con el equipo. O eso es lo que creo, porque la señal de la foto estaba al lado de un sitio abandonado.
Cartel con algo de información sobre submarinismo
Cartel con algo de información sobre submarinismo

Alojamiento y restaurantes

En Riung la oferta hostelera y de restaurantes es bastante escasa. Creo que había, a parte de los Bongalows Nirvana, otros dos alojamientos. Para comer pasa parecido, la oferta escasea. A parte del Café del Mar y Rico Rico, había otro restaurante enfrente del primero y poco más.

Otros

En Riung escasea la iluminación al haber muy pocas calles y casas, así que por la noche es mejor que te lleves una linterna o un frontal.
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22/1/16

Los pueblos tradicionales de Bena y Luba en Flores

pueblos tradicionales ngada flores indonesia

Los Ngada y los Manggarai son los dos pueblos tradicionales principales de la isla de Flores en Indonesia (aunque hay más por supuesto). Los Manggarai se encuentran en la zona oeste de la isla, muy cerca de Ruteng. Los Ngada se encuentran en el centro, alrededor de Bajawa. En la aventura de Flores, decidimos ir a conocer los Ngada, que son los más conocidos y accesibles y se encuentras todos al los pies del volcán Inerie.
Pueblo tradicional Ngada en Flores, Indonesia
Pueblo tradicional Ngada en Flores
Cuando nos levantamos por la mañana, el frío que habíamos sentido por la noche al llegar, parecía más un sueño extraño. Sí, estábamos a unos 1100 metros de altura, pero cuando el sol calienta, lo hace que da gusto. Después de desayunar uno de los desayunos más raros que comimos en todo nuestro viaje (de hecho no sabría decir qué fue lo que acompañó a nuestro té), decidimos ir a buscar algún modo de ir a visitar un par de los numerosos pueblos tradicionales que hay en los alrededores de Bajawa.
Encantadoras niñas de Luba, Flores, Indonesia
Encantadoras niñas de Luba
Sin entenderlo muy bien, la ciudad estaba casi desierta. Paramos un coche y preguntamos si nos llevaba y por cuánto. Al decirnos una cantidad desorbitada (de la que no me acuerdo), decidimos seguir buscando. De repente, nos topamos con una mujer muy agradable que iba a trabajar a un hotel y nos dijo que ahí nos podrían alquilar una moto sin problemas. Así que la seguimos. Cuando llegamos conocimos a una chica que chapurreaba algo de español porque, según ella, en su hotel se alojaban muchos compatriotas que le habían enseñado a hacer nuestro plato nacional, la tortilla de patata. Llamó a un amigo y en un periquete teníamos una moto con dos cascos. Pagamos 100.00RP, más de lo que luego pagaríamos en Bali (lo que es la oferta y la demanda).

LUBA

Motorizados por primera vez pusimos rumbo a Luba, nuestro primer pueblo tradicional Ngada. El camino lo hicimos sin problemas, aunque se notaba que no iban muchos extranjeros en moto por esas carreteras por todo lo que tuvimos que saludar y por cómo nos miraban extrañados.
Niños en Luba pasándoselo pipa, Flores, Indonesia
Niños en Luba pasándoselo pipa
Cuando llegamos a Luba, nos encontramos con que los niños en el colegio estaban en el recreo y estaban usando unos montones de arena como si fueran toboganes. ¡Se lo estaban pasando pipa! Después de los muchos saludos y preguntas de los pequeños, entramos en el pueblo tradicional de Luba propiamente dicho. Puede que Luba sea de los pueblos tradicionales Ngada más pequeños que existen, con cuatro clanes. ¿Qué como sé que había cuatro clanes? Primero porque se lo oí a un guía que iba con una pareja (he hecho trampas) y luego porque había cuatro sombrillas de paja en el patio central, una por cada clan.
Plaza con las sombrillas de los clanes en Luba, Flores, Indonesia
Plaza con las sombrillas de los clanes en Luba
Luba, como el resto de los pueblos tradicionales Ngada de Flores, tiene una estructura marcada: una plaza rodeada de casas de madera con el tejado de paja. Las casas tienen en lo más alto del tejado un identificador de la familia, así que muchos otro amuletos o trofeos como cráneos de búfalos.
Tejados del pueblo Ngada de Luba en Flores, Indonesia
Tejados del pueblo Ngada de Luba
En Luba no había ni muchos turistas ni muchos aldeanos. Lo que me sorprendió de Luba es esa mezcla entre animismo y catolicismo, que veríamos más tarde en Bena. Tumbas claramente cristianas junto con amuletos para proteger las casas de los malos espíritus y también para mostrar el estatus de la familia que vive ahí.
Pueblo de Luba
Pueblo de Luba
Nos fuimos de Luba sin registrarnos en el libro de visitas porque no encontramos por ningún el lugar donde había que hacerlo.

BENA

A escasos 2 kilómetros de Luba se encuentra Bena, el pueblo tradicional Ngada más popular entre los viajeros. Y se nota. En cuanto aparcamos la moto, vimos que Bena estaba mucho más preparado para el turismo, aunque no encontramos más que a la pareja de Luba. Además había mucho más movimiento en el pueblo. Nada más entrar nos dirigieron al registro, donde después de poner tus datos, te invitan a darles un donativo. No se les escapa ni un viajero. Luego pasamos a leer unos carteles informativos sobre estos pueblos y sus clanes bastante interesantes si no tienes mucha idea de su historia y organización.
Vista del pueblo de Bena, Flores, Indonesia
Vista del pueblo de Bena
Bena es muy similar a Luba, pero a lo grande. Más clanes, más casas familiares, más altares donde se hacen sacrificios mezclados con un altar a una virgen. 
Lugar donde se sacrifican a los animales, Bena, Flores, Indonesia
Lugar donde se sacrifican a los animales
La mayoría de las casas están hechas, como en Luba, de paja y madera. Además, muchas tienen la madera tallada con dibujos de animales rarunos, personas o alguna que otra filigrana.
Detalles de las maderas de alguna casa de Bena, Flores, Indonesia
Detalles de las maderas de alguna casa de Bena
Es estatus de la familia se puede adivinar por la cantidad de amuletos que tienen en colgados por el exterior, como en Luba también.

Me sorprendió en Bena ver a dos mujeres mayores masticando betel, la hoja que al masticarla sangra y te mancha los labios y los dientes tan típica en Myanmar.
Mujeres masticando betel o paan en Bena
Mujeres masticando betel o paan en Bena
Nos enteramos que el día anterior había sido el día del sacrificio, un evento muy importante para ellos y que atrae a muchos turistas, aunque no es apto para todos los públicos. A nosotros nos quedó observar los restos de sangre por el suelo y a los hombres terminado de limpiar y descuartizar las piezas de carne. ¡Ah! y soportar el fortísimo olor.
Volcán Inerie, Flores, Indonesia
Con el volcán Inerie de fondo
Si llegas hasta el final de Bena, tendrás una de las mejores vistas del volcán Inerie, el guardián de los Ngada (y algo de sombra para resguardarte del calor). Ahí nos encontramos con los niños más traviesos, comediantes y coquetos de todo Bena y parte de Flores. ¡Cómo posaban! Peleando, con cara buena, con cara mala, dormidos y un largo etcétera.
Los niños modelos de Bena
Los niños modelos de Bena
Terminada la visita decidimos volver a Bajawa. Después de romperme los pantalones en un fallido intento de arrancar la moto cuesta arriba, pusimos rumbo a Bajawa para coger las mochilas, comer algo y coger el autobús a Riung, el único que hay en todo el día. No sabíamos lo que nos esperaba. Seis horas y media para hacer unos 70 kilómetros. Pero eso ya es otra historia, cada cosa a su tiempo.
Bena, Flores, Indonesia
Depisdiéndome de Bena
NOTA: exsiten otros tres pueblos Ngada cerca de Bajawa, A parte de Bena y Luba también se pueden visitar Langa, Bela y Wogo.
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