6/10/16

Itinerario en Madagascar de 26 días

Madagascar, el continente rojo, me ha dejado  alucinada a más no poder. Madagascar es un país lleno de biodiversidad, de aventura auténtica (si quieres), de gente muy diversa, de playas vírgenes de infarto, de niños y un largo etcétera. Por la dificultad de las carreteras, se necesitarían meses para conocerlo entero, de norte a sur y de este a oeste. Además, olvídate de llegar a muchos lugares en la época de lluvias (mediados de octubre a abril). En mi caso, el itinerario que he realizado se ha centrado en la zona central, la oeste y la zona suroeste de la costa.
Madagascar itinerario 26 días
Mi viaje por Madagascar se podría desglosar en varios bloques, cada uno de ellos los podéis ver en con color en el mapa de abajo: Antananarivo, descenso del río Tsiribihna y Parque Nacional  del Tsingy, aventura 4x4 por la costa, Anakao, NR7: Parque de Isalo, Parque de Ranomafana y Ambositra
Aunque he visitado una gran parte del país, aún me ha quedado bastante por descubrir. La parte de Fort Dauphin, al sur del país, es una de las más duras de visitar. En primer lugar por la precariedad de la comunicación entre lugares y por ser de las zonas más pobres del país. Actualmente esta zona está sumida en una hambruna muy grande y no parece que vaya a mejorar a corto plazo. También he dejado sin pisar el norte, donde predominan las playas y los resorts (sobre todo en Nosy Be). Me hubiera gustado visitar la ciudad de Diego Suárez, las plantaciones de vainilla y cacao y comparar las playas y el buceo con las de la costa oeste, pero no hay tiempo para tanto. Además, no me hubiera importado en absoluto descansar en Île Sainte-Marie, al este del país, y descubrir su pasado pirata.

Aún habiéndome dejado muchos lugares por visitar, creo que he aprovechado muy bien los 26 días en Madagascar. Aquí podéis ver lo que he hecho cada día de mi viaje, incluyendo el día de ida y el de vuelta. A medida que vaya escribiendo sobre los lugares, iré añadiendo los links aquí.

Día 1: Viaje de ida
Día 2: Antananarivo
Día 3: Antananarivo- Antsirabe
Día 5: Descenso del río Tsiribihna. Noche en las cascadas
Día 6: Descenso del río Tsiribihna. Noche a la orilla del río
Día 7: Descenso del río Tsiribihna y llegada a Belo-sur-Tsiribihna
Día 8: De Belo-sur-Tsiribihna a Bekopaka
Día 10: De Bekopaka a Morondava: Avenida de los baobabs
Día 14: Tsandamba-Ifaty
Día 15: Ifaty-Tulear
Día 16: Tulear-Anakao
Día 17: Anakao
Día 18: Anakao
Día 19: Anakao- Tulear- Ranohira
Día 20: Parque Nacional de Isalo
Día 21: Ranohira - Fianarantsoa
Día 22: Paque Nacional de Ranomafana
Día 23: Ranomafana- Ambositra
Día 24: Ambositra - Antananarivo
Día 25: Antanarativo
Día 26: Vuelta a casa
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5/9/16

Madagascar: preparativos del viaje

Mis grandes vacaciones de este año a Madagascar casi han llegado y ya están las mariposas de mi estómago revoloteando todo el día. Mi mente ya hace días que ha aterrizado en Madagascar, pero a mi me quedan aún unos días, que aprovecharé para preparar la mochila y hacer las últimas compras.
preparativos de viaje a madagascar

Este año es mi vuelta a África, pero a una África muy especial con mezcla asiática. Tengo infinitas ganas de llegar y de dejarme llevar por el continente rojo. He estado ya en Marruecos y en Kenia, pero ninguno de estos se países se parece entre ellos.
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2/6/16

¿Adivinas a dónde me voy este año de vacaciones?

¡Por fin! Este año me ha costado más de la cuenta elegir un destino para el gran viaje de este año. No ha sido fácil, ya que en mente tenía varios destinos muy golosos (al menos para mí), pero YA ESTÁ TODO DECIDIDO. ¿Te intriga saber dónde voy? Pues vamos a jugar a un juego de adivinanzas. Te voy a dar 5 pistas que te ayudarán a averiguarlo. ¿Preparado? Pues ahí vamos.
next destination Madagascar

1) Es una isla

¡Pues vaya! No hay islas en el mundo ni nada. El año pasado ya estuve Indonesia, un país que es un bonito batiburrillo de islas. Me gustó el estilo de vida isleño, así que este año repito.  
Isla

2) Se habla francés

El francés es uno de sus idiomas oficiales. Hace años que no hablo este idioma. Estudié 4 años en el instituto, así que puede que tenga que desempolvar ese rincón de la memoria donde está mi francés básico. No sé si será posible, porque el alemán ocupa demasiado espacio en mi cerebro y hay veces que se empeña incluso en no dejar salir al inglés.
Pan

3) Volveré a África

Después de 5 años sin pisar este continente ¡voy a volver a África! De todos los destinos que se me pasaron por la cabeza, muchos eran de este continente. Sí, me estaba llamando de nuevo a gritos ensordecedores y he tenido que escuchar. No ha habido remedio. Mi primer país de este continente fue Marruecos en 2009 y luego me aventuré en 2011 a Kenia. 2016 es el año de mi regreso.
Africa

¿Por qué me atrae tanto este continente? Pues no sé. Es gigantesco y con mil culturas e idiomas diferentes. Creo que intentaré buscar la respuesta este año.

4) Su fauna y flora es única

Los animales y las plantas que hay aquí no las encontrarás en ninguna otra parte del mundo. Han evolucionado a su libre albedrío y eso hace de este país un lugar único en el mundo.
oso

5) Hay varias películas Disney que llevan su nombre

Con esta pista ya te lo he dejado muy claro ¿no? No hay muchas películas de Disney que lleven el nombre de un país. Si aún así no caes, busca en internet y seguro que en un momento 

¿Lo has acertado? Pues deja tu comentario :-)


NOTA: Todas las fotos han sido sacadas de unsplash.com
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24/5/16

De camino a Lamu

Kenia se caracteriza por su fauna y su flora, por sus safaris, pero no por tener las mejores carreteras. Cuando escribí el post Las serpenteantes carreteras de Flores, me vino a la cabeza lo que para mi fue el primer gran peor trayecto en autobús de mi vida. De esos que se te quedan grabados en la memoria a fuego y que, pasado el tiempo, te ríes, pero que cuando estabas ahí yendo a velocidad de tortuga con muchos baches y curvas, solo podías pensar en llegar. 
Autobús Lamu Kenia
De camino a Lamu
Cuando estábamos en Malindi, decidimos acortar un día nuestra estancia ahí porque no nos convencía mucho el lugar. Además teníamos muchas ganas de llegar a Lamu, un archipiélago al noreste del país del cual luego me enamoré. Así que, aunque se puede llegar en avión en menos de una hora, decidimos coger la opción barata y cogimos un bus que salía desde Malindi y nos dejaría enfrente de la isla de Lamu. Cogimos los últimos tres asientos. Aunque eso no sería un problema para que luego subiera más gente.
Interior autobús a Lamu Kenia
Lleno total en el autobús
Mi camino de Malindi a Lamu fue cuando descubrí que se pueden tardar muchas horas en recorrer unos 200 kilómetros. Exactamente ocho horas non-stop. ¿Te lo imaginas? Si eres un viajero intrépido, seguro que has hecho algún camino de penitencia ¿verdad?

Todo empezó bien. Llegamos a la parada de autobús y vimos que había otro Mzungu a parte de nosotras tres. Después de dejar las mochilas en el techo exterior del autobús junto a comida, gallinas, muebles, rollos de papel higiénico y un largo etcétera, nos metimos en el autobús esperando que no lloviera o que estuvieran las mochilas bien atadas. Los asientos se llenaron y, cual autobús urbano, empezó a llenarse el pasillo. No cabía un alma más, o eso creíamos.
Lamu
¿Llegará todo el equipaje a Lamu?
Y arrancamos. Dejamos atrás Malindi. No parecía que el trayecto fuera a ser malo: carretera asfaltada, aire fresco entrando por la ventana y nada más que hacer que contemplar el paisaje keniano y el ajetreo diario de su gente. Además llevábamos dos guardaespaldas con escopetas para resguardarnos de los piratas somalíes terrestres ¿Qué más se puede pedir?
Mercado Kenia
Pequeño mercado de camino a Lamu
Se me había olvidado contar este pequeño detalle. El trayecto entre Malindi y Lamu no es de los más seguros de Kenia. De vez en cuando hay asaltos a los autobuses por parte de piratas somalíes terrestres. Por eso suele haber en casi todos los trayectos un par de personas armadas para velar por la seguridad de los pasajeros.
Mujeres keniatas vendiendo
Mujeres vendiendo en las paradas
Pero una vez que nos alejamos algo de Malindi, el camino cambió por completo. La carretera se convirtió en un camino. Tuvimos que cerrar la ventana para no ahogarnos con el polvo. Además los baches empezaron a hacer acto de presencia y la velocidad del autobús, disminuyó.
Niños Lamu Kenia
Niños del camino a Lamu
Hubo miles de paradas, pero en ninguna nos pudimos bajar. En estos momentos de ¿descanso? se acercaban mujeres cargadas con bandejas en la cabeza para vendernos algo de comer y beber atraídas por nuestra ventana abierta (¡por fin!). Muchas paradas, muchas imágenes para el recuerdo, como los muchos niños traviesos que nos saludaban y nos hacían burla.
Autobús Lamu Kenia
Saliendo por la ventana
Poco  quedaba para llegar a nuestro destino. Tocábamos el cielo con las manos. Después de casi ocho horas de trayecto, necesitábamos salir, movernos. Además hacía mucho calor dentro del autobús. Pero sin dolor no hay victoria, así que un gran bache nos levantó un par de palmos del asiento y al bajar, nuestros ya planos culos no amortiguan como es debido.
Barca Lamu
Barca a la isla de Lamu
Por fin llegamos a Lamu. Estábamos al final del autobús, en la zona de los malotes,  y teníamos que esperar bastante a que saliera toda la gente con sus miles de bultos. Así que decidimos coger un atajo y salir por la ventana. Poco tiempo después cogíamos un barco hasta Lamu y conocimos a Thomas, que estaba dando la vuelta al mundo y con el que pasaríamos nuestros siguientes días.
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19/4/16

Guerra de desiertos: Merzouga vs Zagora

Silencio es lo que escucho en tu noche iluminada por millones de estrellas. Un silencio ensordecedor que incluso puede llegar a asustar. El viento, de haberlo, pasa a hurtadillas a tu lado. No hay grillos que froten sus cuerdas cerca. Ni coches. Casi no oyes tu respiración y por un momento te preguntas si es un sueño o realmente existe una ausencia de sonido tan sepulcral. No, estás vivo. Más vivo que nunca en medio de la noche en el desierto.
Desierto de Merzouga
Desierto de Merzouga
Cuando pensamos en Marruecos, una de las imágenes que se nos cruza por la cabeza siempre es la de un desierto infinito de arena, jaimas y camellos.  Sí, seguramente se te pasen por la mente ciudades como Marrakech o Fez cuando planees tu viaje a este maravilloso país, pero querrás ir al desierto. Pero, ¿a  qué parte? ¿cuál es la mejor? ¿cuál está más cerca? ¿Qué hago ahí?

Como he dicho ya varias veces (¡cómo me repito!) estuve en Marruecos dos veces en el 2009 y las dos veces fui al desierto, pero a zonas diferentes: la primera a Zagora, la segunda a Merzouga. Aunque creo que la zona más famosa entre los viajeros es Merzouga por su famosa duna Erg Chebbi, no hay que descartar en ningún momento Zagora para empezar a descubrir el desierto. Si tienes dudas a qué zona del desierto de Marruecos ir o cómo o desde dónde, lee hasta el final. Sino, también.

¿Coche privado o excursión?

No todo el mundo va en coche a Marruecos o alquila ahí uno (son bastante caros). Con lo que la primera opción es coger un viaje contratado y dejarte llevar.
De camino a Merzouga
De camino a Merzouga
En las excursiones organizadas te pueden prometer que vas a ir tu solo en un cómo coche, pero puede que luego te metan en un microbus hasta arriba y te paren en los lugares que a ellos les convenga.

Mi veredicto: coche privado

Tener un coche privado es una gozada y así poder ir a tu ritmo y parar cuando quieras y donde quieras. Además, el camino a Marrakech es una experiencia (a veces más que religiosa) el conducir por esas carreteras con miles de curvas. 

¿Cuánto se tarda?

Casi desde cualquier sitio que estés en Marruecos, el desierto te pillará algo a desmano. Recuerda que ambas zonas están al sureste de Marruecos (algo más al norte Merzouga que Zagora). Por lo que un viaje hasta cualquiera de estos dos lugares te llevará casi un días entre paradas, salidas con retraso y demás percances que puedan pasar.

A Merzouga tienes algo menos de 600km con muchas curvas desde Marrakech y unas siete horas largas desde Fez.
Descansando sobre una duna de Zagora
Descansando sobre una duna de Zagora
A Zagora desde Marrakech hay unos 350km y desde Fez es mejor que ni te plantees hacer una excursión aquí (¡ojo que si tienes tu propio coche, puedes aprovechar el viaje e ir parando en algún que otro lugar!).

Mi veredicto: a Merzouga desde Fez o Meknés y a Zagora desde Marrakech

Así es como yo visité las dos zonas del desierto y creo que es la más recomendable, sobre todo si vas pocos días y no quieres pegarte palizones de viajar.

¿Dónde están las dunas más impresionantes?

Erg Chebbi es sin duda un espectáculo de la naturaleza que no encuentras en Zagora. Es una montaña  o erg de arena con numerosas dunas de gran altura. Si te quieres cansar subiendo hasta la cresta, este es tu lugar.
Duna de Merzouga
Duna de Merzouga
Pero eso no quiere decir que en Zagora no vayas a encontrar dunas. Las hay, más modestas. El paisaje de Zagora es un desierto más pedregoso, no tan lleno de dunas altas, un desierto más plano, por llamarlo de alguna manera.

Mi veredicto: Merzouga

Merzouga aunque por poco. Sí que es verdad que Erg Chebbi es impresionante, pero el conjunto de Zagora tiene también su encanto.

¿Viaje en camello?

Vayas a donde vayas, seguro que una de las ofertas que te harán será que vayas desde un punto hasta el campamento en camello. Yo lo hice las dos veces, y si volviera a nacer, no repetiría, ni me montaría la primera vez. Va a sonar un poco soez, pero la primera vez mi entrepierna lo lamentó, y la segunda vez nada más montarme, me pregunté ¿por qué? ¿por qué he vuelto a hacerlo?
Paseo en camello en el desierto de Marruecos
Paseo en camello en el desierto de Marruecos

Mi veredicto: en 4x4

Yo no he hecho un viaje en 4x4 por el desierto, pero creo que si se me diera la oportunidad de volver al desierto (ya sea el de Marruecos u otro), no me montaría en camello. Me aventuraría a contratar un conductor de 4x4 y me adentraría algo más en el desierto. Creo que es una mejor experiencia aunque te cueste más dinero. Lo tengo en tareas pendientes,

Mi veredicto final

Ya has llegado hasta aquí y lo que estás deseando es que te diga si ir al desierto de Zagora o al de Merzouga ¿no? Gana Merzouga, principalmente porque es la idea de desierto que tengo en la cabeza. Pero Zagora es ya buena opción si no tienes mucho tiempo y estas en Marrakech. Así que, aunque yo elegiría Merzouga, el viaje al desierto perfecto que yo haría, sería el siguiente:
Saltando al amanecer en Zagora
Saltando al amanecer en Zagora
Para llegar al desierto, usaría mi coche particular en la medida de lo pasible y elegiría la zona del desierto que más cerca me pillara indistintamente, da igual que sea Zagora o Merzouga. Una vez ahí ni loca volvería a montarme en camello y me gastaría algo más de dinero en que me llevaran más al interior en 4x4. Contemplaría el atardecer para después disfrutar de la cena alrededor del fuego o de la mesa, compartiría historias y canciones con el resto. Antes de ir a dormir, guardaría unos minutos para mí mirando las estrellas en silencio. Al despertarme, intentaría disfrutar cómo el sol sale de entre las dunas y las tiñe de color rojizo.
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8/3/16

Malindi, Watamu y las ruinas de Gedi

En la costa keniana siempre se puede encontrar una buena playa para darte un chapuzón y descansar sin demasiados agobios. Lo vi en Tiwi, una playa muy paradisíaca sin turistas muy cerca de la conocida Diani Beach, pero mucho más tranquila. Así que después de unos días entre playa y Mombasa,  seguimos nuestro camino por la costa rumbo al norte.

Pero esta vez no cogimos un matatu, no. Fuimos desde Mombasa a Malindi en tuk-tuk las tres con las mochilas y todo. ¿Por qué? Por poder parar cuando quisiéramos ya que la enfermedad del viajero estaba en el aire.
El tuk-tuk que nos trajo a las 3 desde Malindi
El tuk-tuk que nos trajo a las 3 desde Malindi
Una vez en Malindi, por recomendación de una conocida, nos quedamos en Kenga Giama Resort, un lujo que nos permitimos a un precio bastante más bajo de lo normal porque mis dos amigas, Noe y Diana, habían estado de voluntariado en un colegio de Nakuru. El precio por estar en este alojamiento fue 25€/habitación-noche e incluía desayuno y cena. Sí, un chollo teniendo en cuenta que tenía una limpia piscina y un servicio excelente. Nos quedamos dos noches ahí y en ese tiempo vistamos Malindi, Watamu y las ruinas suajilis de Gede.

Malindi: el mar revuelto

Malinidi es un ciudad que bien podría ser italiana. Ahí todo el mundo habla el idioma de Da Vinci. ¿Por qué? Porque hay muchos italianos que han elegido esta ciudad costera para sus vacaciones o largas estancias. La ciudad está llena de restaurantes italianos. Pero cuando fuimos nosotras, en julio, era temporada baja no había ni muchos italianos, ni tampoco estaban todos los restaurantes abiertos.
A punto de darme un baño en la piscina de Kenga
A punto de darme un baño en la piscina de Kenga
Aún así, nos aventuramos a ir a playa a dar un paseo e intentar darnos un baño, pero el mar estaba bastante revuelto (suele pasar en esta época del año), así que volvimos a Kenga y nos dimos un chapuzón en la piscina de agua salada.

Watamu: playa tranquila

Al día siguiente probamos suerte en Watamu. Un matatu nos llevó de Malindi a Watamu y un hombre que conocimos en el trayecto nos recomendó ir a la playa del Hotel Aquarius. Parecía que éramos las únicas turistas en un radio de 100 kilómetros a la redonda. Ni un alma que estuviera buscando un poco de relax en una playa bonita. Sí, porque esta playa es muy bonita con rocas erosionadas por el agua, arena blanca, agua cristalina y piscinas naturales. Esta playa realmente me gustó y, si vais por esta zona, es la que recomiendo. Probamos también suerte en otra playa cercana, pero el agua estaba un poco sucia y dimos por terminado el día playero.
Playa del Hoel Aquarium de Watamu
Playa del Hoel Aquarium de Watamu
Después de estar por las playas de Watamu y Malindi, he de decir que me decepcionaron un poco. Sí que es verdad que era temporada baja y el mar siempre estaba algo revuelto, pero ¿con más de 25 grados no hay nadie que quiera darse un chapuzón por estas playas? No sé, a lo mejor es que al ser del norte, se me hace raro que con buen tiempo la gente no quiera playa. ¡No hace falta 30º C para darse un chapuzón!

Ruinas de Gedi: los restos de un pueblo suajili

Para rematar nuestros días por esta zona de Kenia y hacer alguna visita cultural, decidimos ir a ver las ruinas de Gedi (o Gede). Las ruinas de Gedi son restos de un antiguo pueblo suajili que habitó en la zona desde el siglo XIV al XVII y del que se sabe muy poco. Tan poco que, aun estando no muy lejos de un núcleo urbano grande, no se (re)descubrieron hasta finales del siglo XIX. Además no hay escritos sobre este pueblo y se sabe más bien poco sobre lo que pasó a esta población y por qué la abandonaron tan repentinamente.
Ruinas de Gedi
Ruinas de Gedi
Para entrar a unos de los rincones arqueológicos más importantes de Kenia, tuvimos que pagar 500sh (5€),aunque creo que ahora se ha doblado la tarifa. Las ruinas se encuentran en medio de un bosque y se aprecia que la naturaleza está empezando a reclamar lo que es suyo. Esta ciudad anteriormente de comerciantes, tiene muros de lo que antes debieron de ser grandes construcciones como una mezquita, un palacio y numerosas casas de piedras.
Arco de las ruinas de Gedi
Arco de las ruinas de Gedi
Entre casa y casa, siempre te encuentras con algún mono, unos más monos que otros. Así terminaron los días, entre intentos de disfrutar de alguna playa, algo de cultura keniana y en compañía de Kenga (que está como las maracas de Machín). Al día siguiente pusimos rumbo a nuestro siguiente y último destino: Lamu, mi isla bonita.
Con Kenga
Con Kenga
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27/1/16

6 lugares imprescindibles de Marruecos

Marruecos es uno de mis países preferidos, ya lo he dicho en bastantes ocasiones. Visité gran parte del país en mis dos viajes que hice en 2009. Eso sí, todavía tengo pendientes algunos destinos en la costa atlántica como Safí, Larache o Asilah; en la costa mediterránea como Nador, Tetuán; visitar más en profundidad el valle del Todra o la garganta del Dades.


Aun faltándome lugares por visitar, hoy me voy a arriesgar y a contaros mis lugares indispensables de Marruecos.

Chauen o Chefchauen: el pueblo azul del Rif

Chauen es un pueblo pequeño a los pies de las montañas del Rif, al norte de Marruecos. Todo en el pueblo es de color blanco y azul. Da gusto pasear por sus callejuelas o subir a los alto de una colina y observar el pueblo desde lo alto o pararte a tomar un poco de té marroquí y charlar con los lugareños. Eso sí, no te olvides de llevar una chaqueta contigo, porque por la noche refresca.
Vista de Chauen, Marruecos
Vista de Chauen
Además, desde Chauen se puede hacer un trekking muy sencillo y bonito para ver el puente de Dios. Tuve la suerte de conocer en Chauen a un chico que nos llevó a mi hermana y a mi hasta ahí. A parte de calzado adecuado, si calienta el sol, lleva agua suficiente o te deshidratarás.
Puente de Dios, Chauen
El "Puente de Dios"

Marrakech: mi ciudad imperial favorita

De todas las ciudades imperiales de Marruecos (Fez, Marrakech, Meknes y Rabat), me quedo con Marrakech por parecerme la más completa de todas. Todas tienen su encanto, pero si me tuviera que decantar por visitar sólo una, eligiría Marrakech (aunque Fez estaría muy cerca).
Especias en Marrakesh
Especias en Marrakech
Sí, es la ciudad ideal para hacer una escapada de fin de semana largo o algún puente, ya que Marrakech se disfruta con los cinco sentidos: tiene un buen numero de lugares históricos, buenos platos de la gastronomía de Marruecos, buena artesanía o hammanes para relajarte.

Cascadas de Ouzoud: el lugar solitario

Las cascadas de Ouzoud son las cascadas más altas de Marruecos. En una de las excursiones que hicimos desde Marrakech, nos propusimos llegar a este lugar. Como nos guiamos sólo por un precario mapa, no cogimos el desvío bueno y la carretera que nos llevó hasta las cascadas fue un poco sinuosa. Pero llegamos.
Cascadas de Ouzoud, Marruecos
Cascadas de Ouzoud
Una vez en el pueblo de Tanaghmeilt, tendrás que atravesar una frondosa arboleda para llegar a las cascadas y aparecerán de repente ante ti. Si tienes suerte como nosotras, no encontrarás a casi nadie. Éramos las únicas extranjeras y pudimos disfrutar tranquilamente del ruido de su agua. Si quieres cruzar al otro lado, hay una barca que por muy poco dinero, te llevará a la otra orilla.

Si quieres dormir aquí, hay varios lugares, muchos de ellos para dormir al raso. Nosotras volvimos a Marrakech, pero de haberlo planeado mejor, nos habríamos quedado una noche disfrutando de la tranquilidad del lugar.

Essaouira: la ciudad costera

Essaouira es una bonita ciudad costera de Marruecos. Su medina está rodeada por una fortaleza portuguesa y desde la costa se ven uno de los mejores atardeceres de Marruecos.
Vistas del mar desde el fuerte en Essaouira
Vistas del mar desde el fuerte
Visitar su medina, comer buen pescado, pasear por la playa a lomos de un camello o hacer surf son una de las actividades más populares de la ciudad. Sí, Essaouira es una ciudad con mucho encanto. Para dormir, recomendaría coger algún hostal con vistas al mar. ¡Ah! Si eres fan de la serie de Juego de Tronos, seguro que reconoces más de un lugar.

Volubilis: la ciudad romana

Volubilis es una antigua ciudad romana que se encuentra en el norte de Marruecos. Se dice que es de las mejores preservadas del norte de África, pero yo hasta que no lo vi no me lo creí. No he visto todas (¡qué más quisiera yo!), pero el lugar merece una visita.
Arco de Triunfo Caracalla, Volubilis
Arco de Triunfo Caracalla

Templos, mosaicos y arcos de triunfo son una de los muchos restos que puedes encontrar en esta ciudad. Si necesitas un guía, a la entrada al recinto hará mil personas ofreciéndote una buena explicación sobre la ciudad. Lo que no me disgustó algo, es lo poco cuidada que está.
Mosaico de Volubilis
Mosaico de Volubilis
Como extra, si tienes tiempo, puedes visitar el pueblo de Mulay Idris, un lugar de peregrinación marroquí por tener el santuario de Idris I. Curiosamente tiene la única mezquita con minarete cilíndrico de Marruecos.
Minarete cilíndrico de Mulay Idris
Minarete cilíndrico de Mulay Idris

Merzouga: la aventura en el desierto

Una de las imágenes que te viene al pensar en Marruecos es el desierto del Sahara y seguramente quieras acercarte a este lugar en tu viaje por el país. He estado en dos ocasiones en el desierto de Marruecos, una en Zagora y otra en Merzourga. De las dos, recomiendo la última por parecerme más auténtica, más desierto.
Paseo en camello por el Sahara
Paseo en camello por el Sahara
Elijas el lugar que elijas, harás más  o menos las mismas cosas: ir en camello hasta un oasis donde estará la jaima en la que dormirás, disfrutarás de una deliciosa cena y un abundante desayuno y pasarás un buen rato con los bereberes de ahí compartiendo canciones (seguramente de inciten a cantar alguna conocida en español) y contando costumbres de ambos países. Pero lo mejor es salirse de la tienda y contemplar las estrellas en el silencio sepulcral del desierto.
Kasbah Aït Ben Hadu
Kasbah Aït Ben Hadu 
Si vas al del desierto a Marrakech o de Marrakech al desierto, harás una parda en la maravillosa kasbah Aït Ben Hadu, que es una ciudad fortificada de adobe
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