21/8/14

Santorini: cada playa, un mundo

La isla de Santorini es preciosa. Y el que diga lo contrario es porque no ha estado ahí. Puede que sea la isla de las Cicladas con más encanto. Además es una isla para descansar en pareja. Si vas con amigos, no pienses encontrar el mismo ambiente que en Mykonos. Aquí todo será paz, tranquilidad, buenas playas y buena comida.
Atardecer en Imerovigli
Atardecer en Imerovigli
Nos alojamos en el hotel Kalisperis por un precio muy económico y la verdad que nos encantó el hotel. El personal es estupendo y la piscina es casi privada porque nadie la usa. Lo único que se puede decir como pega de este sitio puede ser el ruido de la calle. Pero nostras dormimos profundamente.
Tienda de libros "pre-amados" en Oia
Tienda de libros "pre-amados" en Oia
En esta isla cada playa es distinta a su vecina, hay de todo: playas rojas, blancas y negras; de aspecto lunar o de arena. Todo lo que te puedas imaginar y más. En nuestra corta estancia ahí (tendré que volver), estuvimos en estas playas:

Playa roja o red beach
Playa roja o red beach
La playa roja puede que sea la más conocida de todas. Será por su color marciano. Es una playa muy bonita, pero bastante llena de gente. Además, si no llegas pronto, puede que te cueste un poco aparcar. Las tumbonas valen 10€ y no encontrarás mucha arena libre para tumbarte sin pagar. Además tampoco hay restaurantes cercanos. 
Playa Vlychada
Playa Vlychada, foto cogida de aquí
La playa de Vlychada es de color blanco, con rocas que delimitan el ancho de la playa y de aspecto lunar. Por alguna extraña razón, cuando nostras fuimos, la playa estaba casi desierta y eso que hay playa para rato. Puede que sea por las piedrecitas que dificultan andar cómodamente. 
En mi casa de Santorini
En mi casa de Santorini (¡Qué más quisiera!)
La playa de Perívolos y la de Perissa están juntas y no sabes dónde termina una y empieza la otra. Son playas bastante largas y concurridas, con numerosos bares, restaurantes y tumbonas.

La playa de Kamari está separada por un gran peñasco de las dos anteriores. Teóricamente es la que más ambiente juvenil tiene, aunque no es muy ancha.
Atardecer desde la iglesia de Imerovigli
Atardecer desde la iglesia de Imerovigli
Y para terminar, recomendar un sitio espectacular para ver el atardecer. Como sé que todo el mundo va a ir a Oia, si otro día tenéis tiempo, un atardecer impresionante y con un 70% menos de gente se puede observar en Imerovigli. Este pueblo está en la caldera y desde ahí se puede ver Oia. El sitio es para gente de más dinero (por los hoteles que vimos por las terrazas). Puede que por eso esté desértico de turistas intentando cazar la foto perfecta del atardecer. Si vais no os arrepentiréis. Una vez ahí el mejor sitio es una iglesia que está en el acantilado.
Atardecer desde Oia
Atardecer desde Oia
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11/8/14

Mykonos: cuando calienta el sol

Puede que Mykonos sea una de las islas cicladas más conocida, ya bien sea por su fiesta o por su ambiente gay. Vayas por lo que vayas, seguramente entre fiesta y festa quieras relajarte (o no) en la playa. Así que aquí van mis recomendaciones.

En un principio no tenía pensado escribir sobre mi viaje a Grecia, que fue casi todo de relax playero (excepto la visita a Atenas), pero hace un par de días mi amiga Asun me preguntó por las playas que había estado y cuáles me habían gustado más. Y si a ella le interesa, seguro que a muchos de vosotros también, si estáis planeando un viaje a esta isla.
Atardecer en Mykonos
Atardecer en Mykonos
Primero decir que nosotras (Noe y yo) nos alojamos en la ciudad de Mykonos en una habitación con derecho a cocina en el centro. El sitio se llama Studio Eleni, y fue de lo mejor que encontré en internet relación calidad/precio. Nos quedamos tres noches.

Con respecto a las playas, estas son las que visitamos. Os comento lo que me gustó y lo que no me gustó de cada una. Además tienes que saber que en la mayoría (sobre todo las más populares) si quieres usar una tumbona (que querrás ya que no suele haber mucho sitio en la arena) hay que pagar 10€ por tumbona al día.
Playa al lado de Kalafatis
Playa al lado de Kalafatis

Playa Paradise,  Paranga y Superparadise: las fiesteras

La playa Paradise no es ningún secreto en Mykonos. De hecho mucha gente no se moverá de aquí en su estancia, sobre todo si eres joven y sólo te interesa playa y fiesta. Por el día es una playa con un bar con música. Nada extraordinario. Pero a partir de las cinco de la tarde y hasta la una de la noche (todos los días de la temporada alta) empieza el fiestón. Ponen música a tope, bailan Go-GOs y las hormonas están a flor de piel. Otra playa con ambiente parecido es Paranga, que está muy cerca de esta. Otra playa similar a estas dos pero de ambiente gay es la playa Superparadise. En estas dos últimas no estuve, pero creo que la información puede ser útil.
Calita al lado de Kalafatis
Calita al lado de Kalafatis

Playa Pelagos

La playa de Pelagos está bastante cerca de la capital y está rodeada de muchos hoteles y apartamentos. Es bastante familiar, aunque al final de la playa hay un bar con música chill-out más para gente joven. Además se suele llenar muy pronto. 

Playa Kalafatis

La playa Kalafatis es la que visitamos la primera. Se encuentra al sureste de la isla. Es bastante grande, pero nosotras preferimos ir a una calita que hay al lado más tranquila. Hay un único restaurante bastante caro pero cool (un plato de espaguetis con tomate y parmesano creo que costaba 22€). También hay un parking gratuito, aunque habrá alguien que se empeñe en cobrarte algo por vigilar tu coche. Esta playa es tranquila, no la visita tanta gente como las anteriores que he descrito. Si vas aquí tienes que tener cuidado con las rocas del agua porque hay una especie de ortiga marina (bueno  la verdad que no se si es una planta o un bichito, no me quedó muy claro) que si te pica se hincha la zona y sale una pequeña erupción. Pero no pienses que esto te va a arruinar tus vacaciones. En cualquier farmacia te darán una pomada con corticoides y te dirán que te tapes esa zona para que no le de el sol. 
Playa Agia Anna
Playa Agia Anna

Playa Agia Anna: mi preferida

Y para terminar, os voy a decir mi playa favorita de todas en las que estuve en esta encantadora isla, la playa Agia Anna. No sale en todos los mapas turísticos y seguramente ningún viajero que te encuentres te la recomendará porque no ha llegado a ella. Pero esta es una de las mejores playas  de la isla (no digo la mejor porque no he estado en todas). Pero, ¿por qué me gusta? La pregunta correcta sería ¿por qué no me va a gustar? Llegamos a esta playa por equivocación. No lo recuerdo bien, pero creo que queríamos ir a la de Paranga. Pero nos gustó y nos quedamos. Había tumbonas, pero en esta ocasión no había que pagar (seguramente porque no había gente). Sólo había que hacer una consumición (que la íbamos a hacer de todas formas). La playa está entre la de Paranga y la de Pelagos. No es muy grande, pero es taaaaannn tranquila y bonita. Que yo recuerde hay dos restaurantes. Nosotras comimos en el de nuestras tumbonas. Y ¡cómo comimos! Pedimos para compartir unos calamares y luego cada una un plato. Yo un arroz con marisco y Noe pasta con marisco también. Nos pusimos las botas y no fue para nada caro. Como no me acuerdo del nombre, os digo dónde está. Si te pones de espaldas al mar, es el de la izquierda. Tiene una terraza bastante grande y es un sitio nuevo. Durante todo el día creo que estuvimos 8 personas, contando el momento de máximo apogeo, cuando a última hora de la tarde llegaron cuatro jóvenes italianos. En definitiva, parece más una playa privada y es ideal para relajarte.
Salivando en playa Agia Anna
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25/6/13

Sihaknouville: relax (y fiebre)

Sihaknouville (ក្រុងព្រះសីហនុ) es la ciudad costera por excelencia de Camboya y debe su nombre al difunto rey-dios Norodom Sihaknoukville. Es el sitio de relax de los camboyanos, sobre todo de los de la capital. También de los ingleses, que parecen que han encontrado en esta ciudad costera su pequeño paraíso.

Como ya dije en mi anterior entrada, para llegar a Sihaknouville decidí coger un bus nocturno desde Battambang hasta Phnom Penh, que me costó $5 y tardó unas siete horas. Cuando llegué a la capital, eran las 5:30 de la mañana y estaba empezando a amanecer. Bajé del bus con Genny y Stephan y decidimos mirar horarios para coger el siguiente bus que nos llevara a la playa. Tuvimos que cambiar de estación de autobuses, porque la compañía que antes salía era Soria (si no recuerdo mal). El billete a Siahknouville desde la capital nos costó $5 (parece que es el precio de cualquier billete en Camboya). Aunque todavía fuera pronto, la ciudad rebosaba de vida: los camboyanos montaban sus puestos de verduras, frutas, carne, etc. Un espectáculo digno de ver. No había ningún forastero, pero el trajín mañanero inundaba las calles de la ciudad. 
Atardecer en Sihaknouville
Atardecer en Sihaknouville
El trayecto fue un poco más largo de lo esperado, pero tampoco es nada nuevo en Camboya. Cuando llegamos a Sihaknouville, había muchos tuk-tuks que nos querían lleva a hoteles. Una particularidad de este sitio es que los precios, teóricamente, están fijos. Pero si te sales un poco del área, puedes coger uno por libre. Cogí un coche con Genny y Stephan. Yo me alojé en Monkey Republic, por $3 la noche en una habitación compartida. Desgraciadamente ahora está cerrado porque hubo un fuego en marzo y destruyó varios comercios de la zona. Otra opción barata es el Utopia que cuando yo fui tenían la oferta de pagar  $1 y quedarte hasta final de mes en habitación compartida con ventilador (que eran unos 5 días creo) por estar en temporada baja. 

Nada más llegar, con todo mi cansancio del palizón de más de doce horas de viaje, decidí que me merecía un descanso en toda regla en la playa, con cocktel en mano. Así que me fui a la playa a disfrutar de lo que quedaba de sol (unas 5 horas) y tirarme al Bartolo. Fui a la playa que estaba más cerca del hotel, Serendipity Beach. Esta playa está infestada de chiringuitos baratos de playa con tumbonas donde puedes estar todo el tiempo que quieras mientras pidas algo en el bar. Además hay innumerables vendedores de fruta, marisco, etc., también mujeres que te hacen masajes o te miran y tocan las piernas a ver si tienes pelos y te quieres depilar (literal). Para mi un poco agobiante, no buscaba eso para mi primer día de la playa. Cuando el sol se estaba poniendo, me encontré de nuevo con Genny y Stephan y me tomé unas cervecillas con ellos.
Genny y yo en la playa de Sihaknouville
Genny y yo en la playa
Quedamos los tres más tarde para cenar una parrillada de pescadito rico en cualquiera de los numerosos restaurantes de la playa. Así que, me fui a mi habitación a darme una ducha y contratar la excursión para el día siguiente. Me hubiera gustado hacer submarinismo, pero como no tengo el carné, me conformé con hacer una excursión por tres islas que están próximas a Sihaknouville que me costó $15. Hay muchas agencias por toda la ciudad y también se pueden comprar los tickets en los alojamientos. Solo hay que buscar el que más te guste y se ajuste más a tu precio.
Cena a pie de playa
Cena a pie de playa
Para cenar, se unió Corina, una de las chicas con las que compartía habitación. Buscamos un restaurante donde todavía hubiera Happy Hour, porque el precio y comida era prácticamente igual en todos los restaurantes. Una pequeña parrillada con calamares, gambas y algún pescado que no sé como se llama (puede que alguno fuera ¿barracuda?) nos costó $4 a cada uno y estaba de muerte. Después de la cena nos tomamos unas cervecillas en mi guesthouse, ya que teníamos 2x1 en bebidas.
Con Stephan, Genny y Corina
Con Stephan, Genny y Corina
A la mañana siguiente, desayuné en la agencia con la que había contratado el tour a las tres islas y luego nos llevó al puerto para coger el barco. Había unos franceses un poco maleducados que iban con dos con dos mujeres de ahí con las que no se podían comunicar mucho porque no hablaban ningún idioma en común.
Bamboo Island en Camboya
Hacia las islas
Ya en le barco y de camino a la primera isla para hacer snorkel, conocí a dos daneses: Mat y Frank. Llevaban un mes en Sihaknouville descansando y estudiando para unos cursos de acupuntura que iban a hacer en breves en India (¡pobres!).
Yo, en el agua, haciendo de las mismas
Yo, en el agua, haciendo de las mismas
Me fui al agua con mis gafas de buceo durante algo más de media hora estuve buceando entre corales y pececillos de colores. Me encantó. Aunque según tengo entendido, hay muchos sitios mejores por Asia para hacer esta actividad, creo que merece la pena.
En Bamboo Island
En Bamboo Island
De vuelta en el barco, nos pusimos rumbo a Bamboo Island, una isla donde comimos y descansamos un rato en sus playas. No es una isla excesivamente grande, pero tiene cuatro cabañas donde se puede pasar la noche. Únicamente hay un bar que no sé si tendrá para dar comida o hasta la hora que estará abierto. Lo mejor llevarte tus provisiones, tanto de comer como de beber (y no solo al agua me refiero).
Bamboo Island
Bamboo Island
La BBQ de pescado que nos prepararon para la comida tenía una pinta increíble. Digo tenía, porque ahí me empecé a encontrar mal y no comí nada más que un poco de arroz. Mi plato se lo comió Mat.
En el columpio con un espontáneo
En el columpio con un espontáneo
Después de comer fuimos a dar una vuelta por la isla. Parecía que no íbamos a llegar a ninguna parte, pero no tardamos demasiado en cruzar a lo ancho la isla y llegar a la parte donde estaban las cabañas.
El tronco de las sandalias perdidas
El tronco de las sandalias perdidas
A la vuelta a tierra firme, hicimos una parada de nuevo para hacer snorkel, pero yo esta vez no me animé porque ya empezaba a tener fiebre y escalofríos. Al bajarme del barco, me despedí de Mat y Frank y quedamos para ir a cenar.

Ya en el Monkey Republic, me miré la temperatura y tenía ¡39ºC! Así que me tomé algo de comer y también alguna droga. Tuve que llamar a los daneses y decirles que era baja.
Más playas de las islas
Más playas de las islas
Y ese día es donde empezó mi amigo dengue a dar señales de vida. Durante la noche me desperté con más de 40ºC y me tuve que dar una ducha fría (no había otra opción). Al día siguiente lo pasé deambulando por la guesthouse, atiborrándome de pastillas. Por la noche me encontré mejor y salí a dar una vuelta para despedirme de Genny y Stephan. También compré un billete para Koh Kong y así hacer un trekking por los Montes Cardamomos.

El sitio me gustó, aunque creo que está demasiado explotado turísticamente. Me hubiera gustado estar en algún sitio más tranquilo de playa, algo más paradisíaco y solitario. Creo que de todas formas Camboya no es el lugar más adecuado para esto.
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