24/5/16

De camino a Lamu

Kenia se caracteriza por su fauna y su flora, por sus safaris, pero no por tener las mejores carreteras. Cuando escribí el post Las serpenteantes carreteras de Flores, me vino a la cabeza lo que para mi fue el primer gran peor trayecto en autobús de mi vida. De esos que se te quedan grabados en la memoria a fuego y que, pasado el tiempo, te ríes, pero que cuando estabas ahí yendo a velocidad de tortuga con muchos baches y curvas, solo podías pensar en llegar. 
Autobús Lamu Kenia
De camino a Lamu
Cuando estábamos en Malindi, decidimos acortar un día nuestra estancia ahí porque no nos convencía mucho el lugar. Además teníamos muchas ganas de llegar a Lamu, un archipiélago al noreste del país del cual luego me enamoré. Así que, aunque se puede llegar en avión en menos de una hora, decidimos coger la opción barata y cogimos un bus que salía desde Malindi y nos dejaría enfrente de la isla de Lamu. Cogimos los últimos tres asientos. Aunque eso no sería un problema para que luego subiera más gente.
Interior autobús a Lamu Kenia
Lleno total en el autobús
Mi camino de Malindi a Lamu fue cuando descubrí que se pueden tardar muchas horas en recorrer unos 200 kilómetros. Exactamente ocho horas non-stop. ¿Te lo imaginas? Si eres un viajero intrépido, seguro que has hecho algún camino de penitencia ¿verdad?

Todo empezó bien. Llegamos a la parada de autobús y vimos que había otro Mzungu a parte de nosotras tres. Después de dejar las mochilas en el techo exterior del autobús junto a comida, gallinas, muebles, rollos de papel higiénico y un largo etcétera, nos metimos en el autobús esperando que no lloviera o que estuvieran las mochilas bien atadas. Los asientos se llenaron y, cual autobús urbano, empezó a llenarse el pasillo. No cabía un alma más, o eso creíamos.
Lamu
¿Llegará todo el equipaje a Lamu?
Y arrancamos. Dejamos atrás Malindi. No parecía que el trayecto fuera a ser malo: carretera asfaltada, aire fresco entrando por la ventana y nada más que hacer que contemplar el paisaje keniano y el ajetreo diario de su gente. Además llevábamos dos guardaespaldas con escopetas para resguardarnos de los piratas somalíes terrestres ¿Qué más se puede pedir?
Mercado Kenia
Pequeño mercado de camino a Lamu
Se me había olvidado contar este pequeño detalle. El trayecto entre Malindi y Lamu no es de los más seguros de Kenia. De vez en cuando hay asaltos a los autobuses por parte de piratas somalíes terrestres. Por eso suele haber en casi todos los trayectos un par de personas armadas para velar por la seguridad de los pasajeros.
Mujeres keniatas vendiendo
Mujeres vendiendo en las paradas
Pero una vez que nos alejamos algo de Malindi, el camino cambió por completo. La carretera se convirtió en un camino. Tuvimos que cerrar la ventana para no ahogarnos con el polvo. Además los baches empezaron a hacer acto de presencia y la velocidad del autobús, disminuyó.
Niños Lamu Kenia
Niños del camino a Lamu
Hubo miles de paradas, pero en ninguna nos pudimos bajar. En estos momentos de ¿descanso? se acercaban mujeres cargadas con bandejas en la cabeza para vendernos algo de comer y beber atraídas por nuestra ventana abierta (¡por fin!). Muchas paradas, muchas imágenes para el recuerdo, como los muchos niños traviesos que nos saludaban y nos hacían burla.
Autobús Lamu Kenia
Saliendo por la ventana
Poco  quedaba para llegar a nuestro destino. Tocábamos el cielo con las manos. Después de casi ocho horas de trayecto, necesitábamos salir, movernos. Además hacía mucho calor dentro del autobús. Pero sin dolor no hay victoria, así que un gran bache nos levantó un par de palmos del asiento y al bajar, nuestros ya planos culos no amortiguan como es debido.
Barca Lamu
Barca a la isla de Lamu
Por fin llegamos a Lamu. Estábamos al final del autobús, en la zona de los malotes,  y teníamos que esperar bastante a que saliera toda la gente con sus miles de bultos. Así que decidimos coger un atajo y salir por la ventana. Poco tiempo después cogíamos un barco hasta Lamu y conocimos a Thomas, que estaba dando la vuelta al mundo y con el que pasaríamos nuestros siguientes días.
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8/3/16

Malindi, Watamu y las ruinas de Gedi

En la costa keniana siempre se puede encontrar una buena playa para darte un chapuzón y descansar sin demasiados agobios. Lo vi en Tiwi, una playa muy paradisíaca sin turistas muy cerca de la conocida Diani Beach, pero mucho más tranquila. Así que después de unos días entre playa y Mombasa,  seguimos nuestro camino por la costa rumbo al norte.

Pero esta vez no cogimos un matatu, no. Fuimos desde Mombasa a Malindi en tuk-tuk las tres con las mochilas y todo. ¿Por qué? Por poder parar cuando quisiéramos ya que la enfermedad del viajero estaba en el aire.
El tuk-tuk que nos trajo a las 3 desde Malindi
El tuk-tuk que nos trajo a las 3 desde Malindi
Una vez en Malindi, por recomendación de una conocida, nos quedamos en Kenga Giama Resort, un lujo que nos permitimos a un precio bastante más bajo de lo normal porque mis dos amigas, Noe y Diana, habían estado de voluntariado en un colegio de Nakuru. El precio por estar en este alojamiento fue 25€/habitación-noche e incluía desayuno y cena. Sí, un chollo teniendo en cuenta que tenía una limpia piscina y un servicio excelente. Nos quedamos dos noches ahí y en ese tiempo vistamos Malindi, Watamu y las ruinas suajilis de Gede.

Malindi: el mar revuelto

Malinidi es un ciudad que bien podría ser italiana. Ahí todo el mundo habla el idioma de Da Vinci. ¿Por qué? Porque hay muchos italianos que han elegido esta ciudad costera para sus vacaciones o largas estancias. La ciudad está llena de restaurantes italianos. Pero cuando fuimos nosotras, en julio, era temporada baja no había ni muchos italianos, ni tampoco estaban todos los restaurantes abiertos.
A punto de darme un baño en la piscina de Kenga
A punto de darme un baño en la piscina de Kenga
Aún así, nos aventuramos a ir a playa a dar un paseo e intentar darnos un baño, pero el mar estaba bastante revuelto (suele pasar en esta época del año), así que volvimos a Kenga y nos dimos un chapuzón en la piscina de agua salada.

Watamu: playa tranquila

Al día siguiente probamos suerte en Watamu. Un matatu nos llevó de Malindi a Watamu y un hombre que conocimos en el trayecto nos recomendó ir a la playa del Hotel Aquarius. Parecía que éramos las únicas turistas en un radio de 100 kilómetros a la redonda. Ni un alma que estuviera buscando un poco de relax en una playa bonita. Sí, porque esta playa es muy bonita con rocas erosionadas por el agua, arena blanca, agua cristalina y piscinas naturales. Esta playa realmente me gustó y, si vais por esta zona, es la que recomiendo. Probamos también suerte en otra playa cercana, pero el agua estaba un poco sucia y dimos por terminado el día playero.
Playa del Hoel Aquarium de Watamu
Playa del Hoel Aquarium de Watamu
Después de estar por las playas de Watamu y Malindi, he de decir que me decepcionaron un poco. Sí que es verdad que era temporada baja y el mar siempre estaba algo revuelto, pero ¿con más de 25 grados no hay nadie que quiera darse un chapuzón por estas playas? No sé, a lo mejor es que al ser del norte, se me hace raro que con buen tiempo la gente no quiera playa. ¡No hace falta 30º C para darse un chapuzón!

Ruinas de Gedi: los restos de un pueblo suajili

Para rematar nuestros días por esta zona de Kenia y hacer alguna visita cultural, decidimos ir a ver las ruinas de Gedi (o Gede). Las ruinas de Gedi son restos de un antiguo pueblo suajili que habitó en la zona desde el siglo XIV al XVII y del que se sabe muy poco. Tan poco que, aun estando no muy lejos de un núcleo urbano grande, no se (re)descubrieron hasta finales del siglo XIX. Además no hay escritos sobre este pueblo y se sabe más bien poco sobre lo que pasó a esta población y por qué la abandonaron tan repentinamente.
Ruinas de Gedi
Ruinas de Gedi
Para entrar a unos de los rincones arqueológicos más importantes de Kenia, tuvimos que pagar 500sh (5€),aunque creo que ahora se ha doblado la tarifa. Las ruinas se encuentran en medio de un bosque y se aprecia que la naturaleza está empezando a reclamar lo que es suyo. Esta ciudad anteriormente de comerciantes, tiene muros de lo que antes debieron de ser grandes construcciones como una mezquita, un palacio y numerosas casas de piedras.
Arco de las ruinas de Gedi
Arco de las ruinas de Gedi
Entre casa y casa, siempre te encuentras con algún mono, unos más monos que otros. Así terminaron los días, entre intentos de disfrutar de alguna playa, algo de cultura keniana y en compañía de Kenga (que está como las maracas de Machín). Al día siguiente pusimos rumbo a nuestro siguiente y último destino: Lamu, mi isla bonita.
Con Kenga
Con Kenga
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3/12/15

5 lugares a los que no volvería

Confieso que no me gustan todos los lugares en los que he estado. A veces porque realmente no tienen ningún encanto y otras veces porque tenías tantas expectativas que cuando llegas ahí te preguntas ¿esto es todo? No os enfadéis por mi lista, seguro que hay sitios de los que pongo que os han encantado, pero esto es meramente personal.

Nairobi

Sin lugar a dudas Nairobi es la ciudad más fea y que menos me ha aportado a nivel viajero de mi vida. No le dediqué mucho tiempo, pero tampoco encontré nada especial que hacer. Caí ahí porque mi avión aterrizaba en la capital keniana, pero, si volviera a repetir el viaje, saldría de ahí por patas.
Skyline de Nairobi
Skyline de Nairobi

Leeds

Fui a Leeds a visitar un amigo. Durante unos días visité otras ciudades inglesas como Liverpool, Manchester o York. Todas interesantes en mayor o menos medida, pero a Leeds no le vi nada especial. ¿Me despisté? No lo sé.
Bus en Leeds
Bus en Leeds

Castillo de Neuschwanstein

El castillo de Neuschwanstein no es que no me gustara. Es un castillo muy bonito, sobre todo de lejos y por el entorno en el que está, pero creo que me creé demasaidas expectavitas (he hablado de él en la ruta romántica). Sí, el edificio más fotografiado de Alemania no me enamoró. Seguramente aquí me haya ganado a un par de enemigos. Aunque aquí he mentido. He vuelto. En una de las visitas de mis padres, les llevé a este sitio. Así que he estado dos veces. Y si viene alguna visita y quiere ver el castillo sí o sí también volveré.
Castillo de Neuschwanstein
Castillo de Neuschwanstein
¿Por qué no volvería? 1) Está muy muy muy masificado; 2) Si quieres entrar dentro del castillo tendrás que hacer cola durante más de una hora para conseguir tu entrada (si no has conseguido reservarlas por internet o vas espontáneamente) y además te darán la visita guiada para dentro de unas horas; 3) He visto castillos mucho más bonitos, como el castillo de Chillón; 4) Vayas en la época que vayas, nunca hará buen tiempo :-P
¿Qué es lo que sí que me gustó? La vista desde el Marienbrücke (la de la foto) y el lago que hay cerca.

Casablanca

Aunque Marruecos es un país del que estoy enamorada, Casablanca no me gustó. Esta ciudad fue mi primer contacto con Marruecos. Menos mal que el resto del país me hizo cambiar de opinión, pero la ciudad más grande marroquí no me gustó. Si es verdad que su colosal mezquita es bonita. Además la ubicación es insuperable, pero el resto de la ciudad no tiene ningún encanto en absoluto. La zona europea es eso, una calle con muchas tiendas que te podrías encontrar en Madrid o Londres y la zona de la medina no me pareció que tuviera nada especial.
Mezquita de Casablanca
Mezquita de Casablanca

Gili Trawangan

Si buscas una isla paradisíaca en Indonesia, no vayas a Gili Trawangan. No encontrarás playa desérticas donde bañarte en sus aguas cristalinas. Encontrarás playas pequeñas y llenas de gente en las que te tendrás que bañar con chanclas por todos los corales que hay. Además, la idea de isla perdida pierde sentido cuando hay mil restaurantes y bares con música a todo volumen a todas horas. Además, si te adentras en la isla, la encontrarás llena de basura (la que los turistas dejamos). No obstante puedes encontrar sitios algo más tranquilos si te alejas un poco. Si lo que estás buscando es fiesta, no dudes en venir aquí. Este lugar de Indonesia es el que más sentimientos encontrados me proporcionó: por un lado me lo pasé muy bien ahí, pero por otro me desesperé en alguna que otra ocasión y, como he dicho, no encontré esas playas que tenía en mente.
Coches de Gili T
Coches de Gili T
Seguramente ni Gili Air ni Gili Meno sean como Gili Trawangan, así que si vuelvo por estas tres pequeñas islas de Indonesia, daré una oportunidad a alguna de las otras dos islas.
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27/7/15

Mombasa mezcla árabe, colonial y suajili

Mombasa es la segunda ciudad más grande de Kenia después de Nairobi, pero no tiene nada que ver con la poco atractiva capital. Únicamente les une el caos que reina en las dos urbes. Mombasa es una ciudad con unas pinceladas árabes, otras coloniales y otras sualijus en una isla donde se respira el estilo de vida costero, más relajado.
Mombasa desde el fuerte Jesús
Mombasa desde el fuerte Jesús
Como siempre, cogimos de nuevo el transporte público. El matatu nos llevó desde Ukunda al puerto al otro lado de la isla de Mombasa, donde cogeríamos luego un ferry lleno de locales (no cabía ni un alma más).  Si quieres puedes contratar a alguien y te llevará directamente a la ciudad cruzando uno de sus puentes. Pero nosotros elegimos la opción más barata y más auténtica.
Ferry Mombasa
Todos los de la izquierda estábamos en el ferry de la derecha
No habíamos planeado mucho la visita a la ciudad. Nos dejamos llevar bastante y leímos un poco qué se podía ver en la ciudad. Nuestra primera parada fue el fuerte Jesús desde donde los portugueses defendían la ciudad y que también usaban como cárcel. No entramos dentro y preferimos quedarnos observando las magníficas vistas que había ahí, donde en su día Vasco de Gama protegía la ciudad.
Con Sami y Diana descansando
Descansando con Sami y Diana
Después de un respiro en la calurosa Mombasa, empezamos a callejear por las sucias y malogradas calles de la ciudad. La zona vieja de la ciudad tiene bastantes resquicios de la época colonia (tanto portuguesa como británica) y también numerosas balconadas de madera. 
Balconada de madera en Mombasa
Balconada de madera
Comprobamos de nuevo que la vida en Kenia se hace en la calle sin importar el calor que haga: vendedores de cocos, afiladores o gente jugando al carrom son uno de los muchos ejemplos que te encuentras sin querer.
Vida calle Mombasa
Jugando al carrom, afilando o vendiendo cocos, así es la vida en las calles de Mombasa
Además de la influencia colonial, también hay numerosas mezquitas (la costa de Kenia es mayoritariamente musulmana) y un templo hindú (influencia de los indios que estuvieron trabajando en Kenia durante la época colonial inglesa).
Mezquita en Mombasa
Mezquita en Mombasa
Pronto llegaríamos a mi sitio preferido de la ciudad: el mercado de las especias. No sé si lo sabéis, pero soy muy fan de las especias de todo tipo, ya sean asiáticas, africanas o de la huerta de mi padre. Uno de los recuerdos que no puede faltar en muchos de mis viajes son las especias. Puede que el olfato y el gusto sean los sentidos que nos traen los recuerdos más vivos, por eso, cuando cocino con las especias de mis viajes, vuelo en un periquete hasta ese país.
Vendedor en el mercado de las especias de Mombasa
Vendedor en el mercado de las especias de Mombasa
Como no podía ser de otra forma, había mil especias diferentes y no sabía cuál elegir. Así que, me compré unas cuantas y hoy todavía me quedan. Siempre que compro especias, compro como si fuera a preparar comida para una boda durante cinco días y me traigo más de lo que pudiera gastar en varios años.
Mujer de Mombasa
Mujer de Mombasa
Después descansar, comer y comprar algún que otro regalo, decidimos volver a Ukunda. De nuevo cogimos el ferry donde las tres únicas Mzungus hicimos varios amigos. Nos despedimos de la decadente y bonita Mombasa.
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12/5/15

Tiwi, la gran alternativa a Diani Beach

Que levante la mano al que no le gusten las playas de aguas cristalinas, palmeras, arena blanca, piscinas naturales y casi para ti solo. ¿Nadie? Me lo imaginaba. Pues todo eso lo puedes encontrar en la playa de Tiwi en la costa sur de Kenia.
Playa de Tiwi, Kenia
Playa de Tiwi
No se encuentra muy lejos de la playa keniana más famosa, Diani Beach, pero es bastante menos conocida. O por lo menos cuando nosotros fuimos, en julio de 2011, casi tuvimos la playa para nosotros solos.
Habitación Eden Drops, Diani Beach, Kenia
Habitación Eden Drops (es la única que tengo glup)
Durante los días que nos encontramos en la costa sur de Kenia, nos quedamos en el hotel Eden Drops en Ukunda durante varias noches. La habitación cuesta $10 la noche. Da igual que la habitación sea de uso individual (donde se quedó Samu), doble o triple (donde nos quedamos Noe, Diana y yo). La habitación tiene un baño con ducha, una balcón y dos camas (una doble y otra individual). Todo muy cuidado y amplio. NOTA: Datos de julio de 2011
Noe y yo en la playa de Tiwi, Kenia
Noe y yo en la playa de Tiwi
Para llegar a la playa de Tiwi desde nuestro hotel, nosotras cogimos primero un matatu hasta la carretera principal hacia Mombasa. Ahí nos dimos cuenta que ninguna había cogido la cartera y que no podíamos pagar. Así que un amable keniano se ofreció a pagarnos el viaje a los cuatro. Buena gente hay en todo el mundo. Dos nos fuimos a por la cartera, mientras los otros dos esperaban bajo el sol.
Barca en Tiwi, Kenia
Barca en la playa de Tiwi
Una vez en la carretera principal a Mombasa, hay que coger otro otro matatu dirección a la ciudad y decir al conductor que te pare en Tiwi. Esto es lo que más me gustó del transporte keniano: decir dónde quieres que te paren y listo. Un serivcio V.I.P. low cost. Al bajar, habrá un camino, pero la playa está un poco lejos, así que lo mejor es decir a alguien con moto que te acerque. Pedidle el móvil, para a la vuelta os vengan a recoger, que si no puede que os toque hacer el camino en el coche de san Fernado.
Yo a la sombra del restaurante en la playa de Tiwi, Kenia
Yo a la sombra del restaurante en la playa de Tiwi
Y ya está. Una vez os bajéis de la moto, estaréis en un pequeño paraíso para vosotros solos: aguas cristalinas, palmeras, rocas, arena blanca, piscinas naturales y soledad
Locales disfrutando de una buena Tusker en Tiwi Beach
Locales disfrutando de una buena Tusker
No encontramos más viajeros en la playa, solo algunos locales dando un paseo por la arena blanca. Nadie nos molestó. Disfrutamos del sol y la playa tranquilamente. Enseñamos (mejor dicho Noe enseñó) las primeras nociones de natación a Sami, que para él era la primera vez que estaba en la playa.
Playa de Tiwi, Kenia
Noe y Sami en la playa
Y así se pasó el día. Comimos bien en el único restaurante que había a pie de playa.
Viento en Tiwi Beahc, Kenia
¡Qué el viento no te impida ser feliz!
Lo único que nubló un poco este perfecto día fue el viento que de vez en cuando soplaba, pero no nos nubló nuestro feliz día playero.
Noe y yo con una buena Tusker en el bar 40 Thieves en Diani Beach, Kenia
Noe y yo con una buena Tusker en el bar 40 Thieves en Diani Beach
Para dar el broche final al día, ya de vuelta, no fuimos a cenar y a jugar al billar a The forty Thieves en Diani Beach, el local más animado de la zona, donde puedes cenar, echar un billar y escuchar música. Ya habíamos estado ahí antes, en nuestro primer día en la zona cuando fuimos a darnos nuestro primer chapuzón en el Índico y a pasear con unos masais. Puede que sea el sitio más turístico de la zona, pero tiene una ubicación a pie de playa que no se puede ignorar.
Paseo con Masais en Diani Beach, Kenia
Paseo con Masais en Diani Beach
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5/3/15

10 consejos para disfrutar de tu safari en Masai Mara

Kenia es sinónimo de aventura, de safari, de naturaleza en estado puro, de El Rey León. Si ya has decidido que vas a venir aquí, lo más seguro es que quieras ir a Masai Mara unos días a hacer un safari. Y ahí es dónde te van a llegar miles de dudas de cómo organizarlo, qué llevar, que hacer, etc.
Masai salando en Masai Mara, Kenia
Masai saltando
 Don't panic! Aquí te dejo unas tips que te ayudarán a calmar esos nervios :P

1. Contrátalo en Kenia

Si vas con el tiempo ajustado, seguro que no te da tiempo a estar una mañana en Nairobi, Mombasa o Nakuru buscando el safari perfecto. Pero si puedes y quieres, contratar un safari directamente en Kenia te puede salir hasta un 50% más barato y mejor
Jirafas en Masai Mara
Jirafas en Masai Mara
Yo lo contraté en España y me salió bastante barato después de comparar muchos sitios y webs que pedían precios desorbitados. Noe y yo pagamos 400€ por persona por un safari de tres días y dos noches en una tienda de campaña Quechua. Muy básico. Durmiendo en un camping keinano, con letrinas malolientes en vez de baños y duchas cuestionables y escuchando el rugir de los leones y el barritar de los elefantes por la noche. De todas formas, íbamos las dos solas, sin compartir la vieja furgoneta con nadie. Para el safari contábamos un conductor (Charls), un cocinero (Patrik) y un guía Masai que olía los leones (Eduard). 
Guepardos en Masai Mara
Guepardos en Masai Mara
Noe estuvo de voluntariado antes en Nakuru y vio que safaris mejores que los nuestros podrían costar un máximo de $350. Pero ya habíamos pagado y no había marcha atrás. Si volviera a nacer y fuera a Kenia, contrataría el safari in situ.
Cebras y ñúes en Masai Mara
Cebras y ñúes
Si ir a un safari barato no es lo tuyo, no te preocupes, puedes dormir en lodges a todo lujo. Eso sí, puede que no baje de $800.

NOTA: Hablando con otro viajero, me ha comentado la opción de hacerlo por tu cuenta, alquilando tu propio coche y buscando tú mismo los animales. Aquí podéis leer toda la información

2. Con tres días es más que suficiente

Si no eres un super amante de los animales y sólo quieres ver elefantes, jirafas, ñúes, leones, etc en libertad, con tres días y dos noches es más que suficiente.
Elefantes en Masai Mara
Elefantes en Masai Mara
Si quieres ver toooooodos los animales, puede que necesites más tiempo porque los leopardos son muy difíciles de ver y los leones con melenas (machos) hay veces que se esconden. Ver los cinco grandes (leopardo, elefante, búfalo, rinoceronte y león) puede ser una tarea ardua y larga. Por ejemplo yo no vi ni al rinoceronte ni al leopardo, pero quedé más que satisfecha.

3. No molestes a los animales

Para que siga siendo una experiencia religiosa, los que visitamos Masai Mara debemos tener en cuenta que no hay que molestar a los animales en su estado natural. Esto quiere que nada de darles de comer, ni nada por el estilo. Lo de no tirar basura es algo que espero que a nadie se le pase por la cabeza.
Leonas descansando en Masai Mara
Leonas descansando en Masai Mara

4. Ve una puesta de sol

No todo es ver animales. La puesta de sol en Masai Mara es una de las más espectaculares que he visto. El sol anaranjando el cielo, una silueta de una acacia africana y un par de animales de fondo. Sin palabras. Una imagen que aún tengo muy vívida en mis memorias de áfrica.
Puesta de sol en Masai Mara
Puesta de sol en Masai Mara

5. Vete entre julio y octubre

Seguramente sea cuando más visitantes haya, pero esta vez es por una razón de peso pesado: la Gran Migración. Ver cruzar a miles de ñúes y cebras el río Mara en estampida, no tiene precio. Es increíble ver cómo saltan los precipicios, corren todos a la vez y parece que nunca acaba. Y el sonido de la estampida se te queda para siempre en la memoria.
Salto de los ñúes en el río Mara
Salto de los ñúes en el río Mara

6. En busca de El Rey León

Pues sí, la mítica película de Disney, El Rey León, se inspiró en la sabana africana. ¿Y dónde está eso? Pues gran parte en Kenia. Ya vayas al Serengeti (Tanzania) o a Masai Mara, no dejarás de pensar en esta película. Según tengo entendido, los dibujantes fueron Kenia a inspirarse para crear el entorno y los animales.
Leones con melena en Masai Mara
Los reyes de la sabana, tan feroces...
Además verás a Timón, a Pumba, a Simba, a Nala, a las asquerosas hienas y a unos cuantos animalejos más.

Pero lo más probable es que no te hayas dado ni cuenta que en El Rey León nos cuelan mil y una palabras en suajili y en otros idiomas (bueno a lo mejor alguna menos). Además sabemos alguna palabra en este idioma está incluida en nuestro idioma sin darnos cuenta. ¿Quieres saber cuáles son?

SUAJILI ESPAÑOL
Simba León
Nala Regalo
Rafiki Amigo
Pumba Tonto, simplón o descuidado
Banzai Merodear
Shenzi Grosera
Sarabi Espejismo
Hakuna Matata No hay problemas
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7. Apréndete el nombre de los animales en inglés

No hace falta tener el nivel C2 de inglés para hacer el safari. Ni mucho menos. Pero como los que te lleven en el coche te hablarán en inglés, es mejor que sepas como se dicen los diferentes animales que te vas a poder encontrar en la lengua de Shakespeare. No os asustéis, os los aprenderéis en un plis plas y muchos los sabréis ya:

ESPAÑOL INGLÉS
Ñu Wildebeest
Guepardo Cheetah
Leopardo Leopard
Cebra Zebra
Elefante Elephant
Jirafa Giraffe
León Lion
Hiena Hyena
Suricato Meerkat
Facocero Warthog
Cocodrilo Crocodile
Búfalo Buffalo
Hipopótamo Hipo (Hippopotamus)
Rinoceronte Rhino (Rhinoceros)

8. La cámara de fotos siempre cargada

Si ves a un león devorando una presa, te aseguro que, a parte de quedarte con la mandíbula torcida, querrás hacer un par de fotos. Y eso no se puede hacer con una cámara sin batería. 
Turistas observando un guepardo
Turistas observando un guepardo
Además estaría bien que llevaras una cámara que no sea la del móvil, con un objetivo con zoom y calidad. Yo tenía una cámara digital normal por aquel entonces y las fotos no estaban mal del todo, pero no quiero saber las fotos que hubiera hecho un una cámara mejor.

9. Intégrate con los locales

Una de las cosas más auténticas que nos pasó en el safari fue después de volver a nuestro camping. 

El primer día nos fuimos a tomar unas tuskers a un bar muy cerca del camping con nuestros guías. Ahí éramos los únicos musungus por eso la gente se nos acercaba. Al final acabamos bailando con unas chicas de ahí al estilo keniano.
De Masais en Masai Mara
De Masais en Masai Mara
Otro momentazo del safari fue cuando llegaron unos jóvenes masais con Eduard y empezamos a intercambiar costumbres. Teníamos unas pipas y se las enseñamos. Todavía recuerdo la cara que pusieron al comerlas y lo que dijeron al final: Mucho trabajo para poca comida. También les enseñamos un abanico y no tenían ni idea de lo que era. Eduard se lo puso en los agujeros de sus orejas a modo decorativo. 

Ellos nos enseñaron a ponernos las mantas al estilo masai, a hablar un poco de suajili y a cantar un par de canciones.

10. Llévate unos prismáticos y crema solar

Sí, ese artilugio de los exploradores del siglo XIX puede serte de mucha utilidad si el animalito que quieres ver está lejos, pero por lo que sea, no te puedes acercar a verlo. Unos prismáticos te ayudarán a no perder detalle del león comiendo una presa.
Hienas devorando carroña en Masai Mara
Hienas devorando carroña 
Esto es en general, pero en el safari irás a descubierto muchas veces con un sol de justicia pegándote en la cabeza. Así que la crema solar es obligatoria y un sombrero no vendría nada mal.

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