24/5/16

De camino a Lamu

Kenia se caracteriza por su fauna y su flora, por sus safaris, pero no por tener las mejores carreteras. Cuando escribí el post Las serpenteantes carreteras de Flores, me vino a la cabeza lo que para mi fue el primer gran peor trayecto en autobús de mi vida. De esos que se te quedan grabados en la memoria a fuego y que, pasado el tiempo, te ríes, pero que cuando estabas ahí yendo a velocidad de tortuga con muchos baches y curvas, solo podías pensar en llegar. 
Autobús Lamu Kenia
De camino a Lamu
Cuando estábamos en Malindi, decidimos acortar un día nuestra estancia ahí porque no nos convencía mucho el lugar. Además teníamos muchas ganas de llegar a Lamu, un archipiélago al noreste del país del cual luego me enamoré. Así que, aunque se puede llegar en avión en menos de una hora, decidimos coger la opción barata y cogimos un bus que salía desde Malindi y nos dejaría enfrente de la isla de Lamu. Cogimos los últimos tres asientos. Aunque eso no sería un problema para que luego subiera más gente.
Interior autobús a Lamu Kenia
Lleno total en el autobús
Mi camino de Malindi a Lamu fue cuando descubrí que se pueden tardar muchas horas en recorrer unos 200 kilómetros. Exactamente ocho horas non-stop. ¿Te lo imaginas? Si eres un viajero intrépido, seguro que has hecho algún camino de penitencia ¿verdad?

Todo empezó bien. Llegamos a la parada de autobús y vimos que había otro Mzungu a parte de nosotras tres. Después de dejar las mochilas en el techo exterior del autobús junto a comida, gallinas, muebles, rollos de papel higiénico y un largo etcétera, nos metimos en el autobús esperando que no lloviera o que estuvieran las mochilas bien atadas. Los asientos se llenaron y, cual autobús urbano, empezó a llenarse el pasillo. No cabía un alma más, o eso creíamos.
Lamu
¿Llegará todo el equipaje a Lamu?
Y arrancamos. Dejamos atrás Malindi. No parecía que el trayecto fuera a ser malo: carretera asfaltada, aire fresco entrando por la ventana y nada más que hacer que contemplar el paisaje keniano y el ajetreo diario de su gente. Además llevábamos dos guardaespaldas con escopetas para resguardarnos de los piratas somalíes terrestres ¿Qué más se puede pedir?
Mercado Kenia
Pequeño mercado de camino a Lamu
Se me había olvidado contar este pequeño detalle. El trayecto entre Malindi y Lamu no es de los más seguros de Kenia. De vez en cuando hay asaltos a los autobuses por parte de piratas somalíes terrestres. Por eso suele haber en casi todos los trayectos un par de personas armadas para velar por la seguridad de los pasajeros.
Mujeres keniatas vendiendo
Mujeres vendiendo en las paradas
Pero una vez que nos alejamos algo de Malindi, el camino cambió por completo. La carretera se convirtió en un camino. Tuvimos que cerrar la ventana para no ahogarnos con el polvo. Además los baches empezaron a hacer acto de presencia y la velocidad del autobús, disminuyó.
Niños Lamu Kenia
Niños del camino a Lamu
Hubo miles de paradas, pero en ninguna nos pudimos bajar. En estos momentos de ¿descanso? se acercaban mujeres cargadas con bandejas en la cabeza para vendernos algo de comer y beber atraídas por nuestra ventana abierta (¡por fin!). Muchas paradas, muchas imágenes para el recuerdo, como los muchos niños traviesos que nos saludaban y nos hacían burla.
Autobús Lamu Kenia
Saliendo por la ventana
Poco  quedaba para llegar a nuestro destino. Tocábamos el cielo con las manos. Después de casi ocho horas de trayecto, necesitábamos salir, movernos. Además hacía mucho calor dentro del autobús. Pero sin dolor no hay victoria, así que un gran bache nos levantó un par de palmos del asiento y al bajar, nuestros ya planos culos no amortiguan como es debido.
Barca Lamu
Barca a la isla de Lamu
Por fin llegamos a Lamu. Estábamos al final del autobús, en la zona de los malotes,  y teníamos que esperar bastante a que saliera toda la gente con sus miles de bultos. Así que decidimos coger un atajo y salir por la ventana. Poco tiempo después cogíamos un barco hasta Lamu y conocimos a Thomas, que estaba dando la vuelta al mundo y con el que pasaríamos nuestros siguientes días.
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4 comentarios:

  1. jooolin, ¡qué brutal!, no???? Ocho horas para 200km es ya un suplicio, pero si encima es con ventanas cerradas y cero ventilación, autobús atestado, y el mal rollo de a) pensar si llegaran tus maletas y sobre todo b) pensar en la posibilidad de que ataquen el autobús, tiene que curtirte como viajera, pero bien...Qué increíble experiencia. Gracias por compartirla, guapa.

    Un beso.

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    Respuestas
    1. ¡Sí! Un poco suplicio si que es. Lo peor creo que fue el no bajarnos del autobús durante todo el camino. Pero bueno, ahora me río, como suele pasar en estos casos :-P

      Un beso

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  2. Ese mismo trayecto hice yo en enero. Cansado pero tranquilo. Iros por la playa de Shela. Solitaria.

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    Respuestas
    1. ¡Ya estuve por ahí! (era julio-agosto de 2011) Volví encantada de Lamu. De hecho es una de mis islas preferidas. Iría ahí ya mismo. Aunque el camino para ahí se me hizo un poco tortuoso. A la vuelta ya cogí un avión a Nairobi.

      Gracias por pasarte :-)

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