8/9/14

Rila y Boyana: Patrimonio de la Humanidad

Una de las joyas que tiene Sofía y Bulgaria es la pequeña iglesia de Boyana. Cuando llegas ahí parece que el desorbitado precio de la entrada que has pagado, no te va a compensar. Pero cuidado que, como pasa muchas veces, las apariencias engañan y esta pequeña iglesia encierra una cantidad de arte por metro cuadrado que ya quisieran muchas iglesias o catedrales.
Monasterio de Rila
Más Monasterio
Esta iglesia está un poco apartada de la ciudad y hay que coger un autobús (107 y 64) hasta la parada Boyansko Hanche, un taxi o ir en coche. Nosotras alquilamos un coche porque ese día queríamos ir también al monasterio de Rila. La entrada vale 10 Levas o 2 Levas si eres estudiante. Bueno antes he dicho que me parecía cara. Al cambio son 5 o 2€. No es que sea excesivo, pero para lo que se paga en este país, sí. Tuvimos que esperar un poco a que saliera el grupo que había dentro porque en la iglesia caben un máximo diez o doce personas (tampoco caben muchas más).
Iglesia de Boyana
Iglesia de Boyana
Una vez dentro de la pequeña iglesia del siglo XI, llega la sorpresa. Cada milímetro de la iglesia está pintado con frescos medievales de gran riqueza. No hay parte que no dejes de mirar. Como no se podían sacar fotos dentro de la iglesia, os pongo aquí un vídeo sacado de la página de la UNESCO en la que se pueden ver las pinturas y una explicaciín (en inglish)

Cuando terminamos, fuimos a desayunar por ahí y luego nos pusimos rumbo al monasterio de Rila. Se tarda unas dos horas en coche (que alquilamos en la compañía SITX). Pero ¡ojo! que si tenéis un gps con los mapas poco actualizados, seguramente os meta por carreteras secundarias (como nos pasaba). Bulgaria está cambiando mucho desde que está en la unión europea y sus carreteras no se quedan atrás. Se sigue la autovía A3, luego se coge la carretera 1 y por último una carreterita (107) hasta el monasterio. No lo he dicho, pero está la posibilidad de ir en autobús. El problema es que suele tardar bastante y tienes muy poco tiempo para ver el monasterio, ya que vuelves en el mismo que has venido. Si lo pierdes, ahí te quedas, porque hay uno al día desde Sofía. El autobús sale a las 10:15 y llega a las 13:00 al monasterio. La vuelva es a las 15:00. El precio del billete de ida y vuelta es de 20 levas. Es decir, que si no vas sola, te compensa coger el coche. A nosotras nos costó 30€ (60 Levas).
Patio del Monasterio de Rila
Patio del Monasterio de Rila
Cuando llegas a Rila lo más difícil va a ser encontrar un sitio donde aparcar. Hay infinidad de coches y de autobuses, así que, paciencia y a buscar un hueco.
Detalles del techo de la iglesia del monasterio de Rila
Detalles del techo de la iglesia del monasterio
Y al haber tantos coches, también hay mucha gente. Puede que demasiada. Esta afluencia de gente puede deberse a que es también patrimonio de la humanidad o que ese día era festivo en Bulgaria. Sea por lo que fuere, ahí vimos muchos más turistas que en la capital.
Monasterio de Rila
Prueba de que estuve ahí
Quitando estas dos pequeñas cosas, lo que primero sorprende al viajero es la ubicación del monasterio, entre montañas, ríos y riachuelos. No me extraña que el ermitaño San Juan de Rila eligiera este sitio para permanecer lejos de cualquier ruido en el siglo X. 
Parte de atrás de la iglesia del monasterio de Rila
Parte de atrás de la iglesia
La visita es por libre y gratis a no ser que se quiera entrar en alguno de los museos que hay. El monasterio consta de las habitaciones de los monjes y también de una iglesia en el patio central. La torre Jreliyova está sólo abierta de junio a septiembre, así que no pude subir. 

Patio del monasterio de Rila
Patio del monasterio
Una vez que has visitado lo que el es propiamente el monasterio, puedes hacer la larguísima cola para comprar unos dulces que hay, comer algo en los restaurantes o dar una pequeña vuelta por los alrededores del monasterio y contemplar un poco la naturaleza (aunque en menos silencio de lo que lo hubiera hecho el ermitaño)
Pirámides Stobski
Pirámides Stobski
Después de esto, no hay mucho más que hacer, así pusimos rumbo de vuelta a Sofía. Por el camino nos llamaron la atención unas montañas que nos recordaban a las médulas del Bierzo. Seguimos las indicaciones y resulta que eran las Pirámides de Stobski. Queríamos andar un poco y acercarnos, pero nos tuvimos que quedar con las ganas porque no nos iba a dar tiempo para devolver el coche a tiempo. Si tienes tiempo, se pueden hacer varios recorridos de diferente duración para ver más de cerca estas pirámides.
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