27/3/13

Templos de Angkor (II): Recorrido largo

Para despertarme antes de que el sol salga, tiene que haber una muy buena razón. En mi segundo día de visita en los templos de Angkor la había: ver amanecer desde Angkor Wat. Había quedado con Pedro y Alba a las cinco de la mañana. Vinieron con Rara, nuestro conductor de tuk-tuk, a recogerme a mi guesthouse. Todavía con los ojos medio abiertos, les di los buenos días, pensando que seríamos unos de los pocos aventureros que nos levantáramos a esas intempestivas horas. Pero me equivoqué. Había numerosos tuk-tuks, autobuses y coches yendo hacia el templo.
Amanecer en Angkor Wat Camboya
Amanecer en Angkor Wat
Cuando llegamos había mucha más gente de la que pensábamos: viajeros como nosotros, chinos y japoneses que intentaban verlo todo en 24 horas y numerosos viajes organizados. No sabíamos muy bien cuál era el mejor sitio. Al principio nos quedamos casi a la entrada del recinto, pero más tarde vimos que la multitud estaba cerca de los estanques y nos dirigimos ahí. He de decir que ese es el mejor sitio, sobre todo la vista desde el estanque de la izquierda. Ahí se puede observar el reflejo de Angkor Wat en el agua entre una tenue luz que va apeteciendo por detrás del templo.
Amanecer en Angkor Wat
"Angelina Jolie" viendo amanecer en Angkor Wat.
Una vez que el amanecer llegó a su fin, el 90% de los que ahí estaban se fueron de vuelta a Siem Reap a desayunar en sus respectivos autobuses. Nosotros nos tomamos un café en uno de los numerosos restaurantes de ahí, con nombres como Lady Gaga, y aprovechamos a ver el templo más visitado casi en soledad, un privilegio que hay que disfrutar con tranquilidad.

Decidimos primero entrar y posteriormente ver todos los bajorrelieves que hay en la parte exterior del templo. Por dentro, en las paredes hay numerosas Asparas, creo que en total en Angkor Wat hay más de tres mil. Lo que me resultó gracioso, es que muchas de ellas tienen los pechos pulidos de lo manoseadas que están. Si es que bien dice el refrán: Tiran más dos tetas que dos carretas. Y da igual que sean de carne y hueso o de piedra.
Aspara en Angkor Wat, Camboya
Aspara con las tetinas y la cara pulidas de lo que se las tocan
En el patio interior había un monje que ponía las típicas pulseras budistas. Así que, por si las flies, me puse una. No sé que bendición dijo, pero ahí me quedé yo con mi pulsera roja de Angkor Wat que aún conservo con cariño.
Monje camboyano diciendo una oración mientra pone una pulsera
Flavia y el monje
Angkor Wat es la mayor estructura religiosa construida en el mundo y fue construido en el siglo XII. Este es el único de los templos de Angkor que nunca fue abandonado. Como muchos otros templos, es una representación del Monte Meru, morada de los dioses hinduístas. Pero para decir verdad, no creo que los dioses quieran estar en un sitio que haga tanto calor ¡Madre mía como pegó el sol en cada uno de los templos que visité! Aunque supongo que en sus inicios, con los estanques, etc. sería mucho más llevadero.
Angkor Wat, Camboya
En Angkor Wat
Cuando quisimos subir a los más alto, no nos dejaron pasar ni a Alba ni a mi porque había que tener cubiertas las piernas y los hombros. A pesar de que llevábamos pañuelos para cubrirnos, nos dijeron que na nai. Así que nos quedamos sin subir a lo más alto de Angkor Wat. Intentamos ir al día siguiente, pero los martes está cerrado al público por ser el día sagrado hindú (o eso nos dijeron).
Angkor Wat en Camboya
Más Angkor Wat
Después de darnos una vuelta por el interior y estar un rato entretenidos con los monos que hay por el templo, fuimos a ver los bajorrelieves, que no tienen desperdicio. Muchos de ellos cuentan leyendas sobre la religión hinduísta. En uno de ellos salía el simpático Ravana, otro tiene el singular nombre de Batido del océano de leche, que representa un mito hindú.
Bajorelieve de Ravana en Angkor Wat, Camboya
Ravana
Una vez visto el gran templo, comenzamos con la ruta que se conoce como el recorrido largo. El primer templo que vi fue Preah Khan, un templo de dimensiones considerables y algo laberíntico.
Detalle del templo Preh Khan en Angkor en Camboya
Detalle de Preh Khan
Se notaba que era el segundo día ya que arrastrábamos un poco de cansancio del día anterior y nos lo estábamos tomando todo con bastante más tranquilidad, que por una parte esta mucho mejor. Así pues, seguimos con el recorrido largo, visitando varios templos, algunos terminados de ser restaurados. He de decir que el concepto de restaurado es más bien el siguiente: todas las piedras que estaban desperdigadas por el suelo sin ningún orden, colocarlas lo mejor posible y las que no encajen con nada, pues se ponen unas encima de las otras y listo. Todo ordenado.
Acceso a Neak Peak en Angkor, Camboya
Acceso a Neak Peak
Siguiendo la ruta, visitamos el pequeño Neak Peak. Se accede al recinto, que no al templo, por una pasarela sobre el agua. Este mini-templo es inaccesible, a no ser que tengas una barquita o una colchoneta inflable o vayas en la estación seca, puesto que se encuentra en medio de una isla artificial.
Ta Som "restaurado"en Angkor, Camboya
Ta Som "restaurado"
El último templo antes de llenar el estómago fue Ta Som, que  tiene la curiosidad de tener un su entrada trasera un árbol muy grande que casi tapa toda la piedra de la puerta. Este es uno de los que ya estaba restaurado completamente.
Raíces de Ta Som en Camboya
Ta Som
Para comer en los templos, hay muchos puestos de comida, sobre todo en los más turísticos. Si te llevas bien con tu guía, fijo que te puede ayudar a encontrar el más barato de todos, donde te hagan un precio amigo. No había mucha elección donde estábamos, pero conseguimos comer por $3, incluyendo la cervecita de rigor.

Después del parón de comer, llegamos a Mebón Oriental con su embalse vacío de Baray Oriental (que creo que nunca se llegó a llenar). El templo tenía, a diferencia de otros, muchas estatuas de elefantes. Fue allí donde me encontré con un chico que había conocido en el autobús de la capital a Kampong Thom.
Elefante de Mebón Oriental en Angkor, Camboya
Elefante de Mebón Oriental
Uno de los templos con mejores vistas es Pre Rup. El templo tenía tres niveles, como muchos otros, pero las vistas eran inmejorables. Se podía observar toda la selva donde se iban ocultando todos y cada uno de los templos de Angkor.
Vistas desde Pre Rup en Angkor, Camboya
Vistas desde Pre Rup
Ya para terminar la jornada de templos, nos quedaba por ver Banteay Samré, donde nos calló una tromba de agua impresionante durante más de media hora. Nos resguardamos dentro del templo, pero algo nos mojamos por las goteras. Al salir, estaba todo lleno de agua y casi tenemos que coger una barca para salir.

El recorrido largo es mucho menos transitado que el corto, casi no hay gente, y menos japoneses o chinos. Se puede disfrutar con más tranquilidad las visitas.

Otra cosa, el tuk-tuk nos salió por $15 dólares en total. Alba y Pedro me dijeron que el primer día pagaron $10. Este fue más caro porque eran más kilómetros y más tiempo ya que madrugamos bastante. En principio da igual si el tuk-tuk va lleno o solo vas tú.
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